Por Lara [email protected] POSADAS. Quién no se ha sentido atraído por el relato de viajes de un familiar; por la descripción pormenorizada del último capítulo de la telenovela; y ni que hablar, por escuchar una historia o un cuento contado con lujo de detalle por la abuela.La narración de hechos, historias y cuentos es una tradición milenaria de la que casi casi se puede decir que nació con la especie humana.Este entretenimiento es uno de los más sencillos. Se necesitan muy pocos recursos materiales: sólo la voz y la imaginación, y por el otro lado, una o más personas que lo escuchen. Si faltan ideas, se puede recurrir a algún libro de cuentos o poesías, o bien, recrear versiones de los cuentos clásicos que todos conocen.Como sea, siempre está abierta la posibilidad de hacer un alto en la jornada laboral y sentarse con los hijos, sobrinos y nietos a contar un cuento. O a escuchar uno que cuente otro adulto. Lo importante es que esta actividad es una de las puertas de entrada a la lectura de cuentos y novelas, una práctica que tiene innumerables beneficios: quienes leen aprenden nuevas palabras, se expresan mejor, escriben mejor. La literatura ayuda a reflexionar, a tener un pensamiento crítico, mejora la concentración, estimula la curiosidad y la creatividad, una capacidad que todos los seres humanos tienen, que pocos alimentan y que hoy es una de las más valoradas en todas las profesiones y ámbitos laborales.“La buena literatura es garantía de la construcción de un sujeto libre, autónomo, con capacidad de elegir, de discernir, con espíritu crítico”, sintetizó Gricelda Rinaldi, actriz, narradora, comunicadora; directora del grupo de narración y teatro Ton y Son.Primeros pasos en la lecturaEl contacto con los libros puede comenzar desde antes de cumplir un año. Además de escuchar las lecturas y relatos de los padres, abuelos, niñera, maestras jardineras, los niños pueden comenzar a manipularlos ya que el mercado literario ofrece libros de tela, de felpa, de plástico factibles de usar en la cuna, en la bañera, de morderlos y manipularlos con todo el vigor que sus pequeñas manitos tienen.Hay un momento en que el niño puede comenzar a leer, es decir a buscar sentidos, no sólo viendo las imágenes, sino comprendiendo las palabras. Entonces un buen libro de cuentos que cautive puede ser el camino para la adquisición de la habilidad lectora.“Un niño que aprende a leer, es autodidacta”, señaló a PRIMERA EDICIÓN Julio César Gómez, docente jubilado de la escuela de frontera 16 de 25 de Mayo. Se refería a que tras adquirir la capacidad de leer, puede acceder a un universo de información escrita que circula en libros, revistas, diarios y por supuesto, sitios de Internet.“Acercar a los chicos a una sala de literatura es como darle la llave de la autonomía, del espíritu crítico, del pensamiento”, dijo Rinaldi. Al respecto, destacó la importancia de los adultos a la hora de mediar y acompañar la lectura: “me parece importante resaltar que todas estas acciones son en compañía de los adultos, no es una tarea de ‘compro libros, le regalo y le dejo en esa soledad’, creo que la literatura, el estímulo por la lectura y los cuentos, sí o sí necesita de la compañía del adulto como cuando le enseñás a caminar, a escuchar música, en las tareas de la escuela o lo llevás al médico, es una tarea que debe ser acompañada”.Clubes de lecturaHay diferentes espacios donde los niños pueden acceder a la lectura: la biblioteca de su casa, la de la escuela, la del barrio. En países como Colombia y Venezuela hay una práctica muy extendida en ciudades y en los ámbitos rurales que es la de los clubes de lectura. Semanalmente, grandes y adultos acuden a la casa de un vecino o a un salón comunitario donde están a disposición libros, cuentos y novelas que leen de manera individual o compartida, en voz alta o en silencio. En Misiones, este tipo de experiencias se disemina lentamente en algunos barrios.Un ejemplo son los clubes de lectura propuestos por el Centro de Mediación, Investigación sobre prácticas de lectura, escritura y literatura infantil y juvenil (Cemillij), coordinado por Claudia Santiago en Barrio Fátima de Posadas. Estos espacios funcionan en un centro comunitario y han tenido buena respuesta. Y por supuesto que los niños son los más interesados. Una vez que encuentran un libro de su interés entre todos los diseminados en la alfombra, se dejan llevar por el relato y las ilustraciones, compartiendo sus impresiones con los amiguitos.Algunos adultos también concurren. El sostenimiento de estos espacios no es sencillo. Ha tenido apoyo de la EBY, pero no es sencillo conseguir fondos para adquirir libros ni para disponer de una remuneración de modo que un vecino del barrio pueda trabajar como mediador y coordinador del club, y lograr que el espacio se sostenga.Por medio del programa Misiones Lee, se realizan experiencias similares en distintas localidades de la provincia. También hay propuestas desde Nación como el proyecto nacional de Mediación de la Lectura. Marita Santos, Profesora de Letras y narradora oral coordinó uno de ellos: “Fue una experiencia enriquecedora. Había abuelas, muchos niños, y una mamá que iba con su beba y su hija de 7 años. La madre no sabía leer ni escribir y entonces su hija le enseñaba con los libros de cuentos”. Otra propuesta es el taller “Abuelos Narradores” en los Centros de Jubilados de IPS de Posadas, San Vicente y Apóstoles, también generado desde el Cemillij. “La intención es recuperar la memoria a través de la palabra y además es una estrategia de integración del adulto mayor”, señaló Claudia Santiago, docente y corrdinadora de estos espacios. “En la actualidad los padres suelen tener poco tiempo para leerles a sus hijos y por eso el rol que los abuelos pueden cumplir en este sentido es muy importante, porque todo chico que tenga acceso a leer o escuchar narraciones seguro tendrá una escolaridad con menos problemas de aprendizaje”, destacó.Entre pantallas y librosHoy los niños, en sus casas, en la escuela, conviven y se comunican con distintas pantallas: celulares, televisión, computadora están ligadas estrechamente con cada una de sus actividades de entretenimiento, estudio y vínculo con sus pares, todas estas actividades requieren de lectura. A la literatura también se puede acceder por esas pantallas. Pero los libros son el espacio por excelencia para encontrarse con cuentos, poesías, novelas. Y el plus es que permiten relacionarse con otros, hacer lecturas compartidas, cara a cara y no necesariamente “on-line”.Lejos de “de
monizar” las pantallas y las nuevas tecnologías, que en parte han desplazado la práctica de lectura de libros, Rinaldi señaló que “el problema es cuando está la televisión, está la computadora, está Internet pero no está la literatura. La literatura tiene que estar siempre conviviendo con esas otras cosas, que son buenas pero que hay que dosificarlas”.Aquí el trabajo de la familia como mediadora es fundamental. Y empezar desde que los niños son pequeños, incluso desde los 6 meses, tienen muchos beneficios. Principalmente porque los niños entran rápidamente en el código “de la fantasía”, y “se enganchan” a escuchar atentamente el cuento y más adelante, a leerlos. Si la práctica se adquiere de pequeño y es placentera, es muy probable que se haga un hábito para toda la vida. Entonces, estaremos en presencia de un lector que en cada tiempo libre que tenga aprovechará para avanzar algunas páginas en la novela que está leyendo, comprará libros o los buscará en una biblioteca. Y cuando crezca, también muy probablemente comparta esta práctica con sus hijos y sobrinos.“Es tan importante en la primera infancia poder crear ese espacio de la lectura. No es solamente leer un cuento sino que es como adulto, como madre, hacer una ruptura en mi rutina, para sentarme en casa a contarle un cuento a mi hijo. Porque creo que es importante que se nutra de mi palabra, de mi voz. Y eso queda en los recuerdos. Yo me acuerdo de mi abuelo, él nos contaba historias y era un narrador nato”, señaló Santos. “Como todo, esos momentos tienen que empezar por el disfrute, si tengo un hábito de lectura y me gusta leer, si lee con pasión, el texto que uno elige es casi como una ofrenda. Intensificado por el lazo, eso se replica con mis hijos”, agregó. Leer en casa: algunas ideas para empezarLas tardes de invierno, esas jornadas “interminables” en que el frío no permite salir de casa y los chicos se aburren, son el momento ideal para comenzar con la práctica lectora. Por supuesto que el clásico cuento antes de dormir también es estratégico para ir formando este gusto por las historias y relatos orales y escritos.Esta Fundación Leer (www.leer.org) aporta algunas ideas para motivar la lectura en los niños desde bebés hasta la adolescencia.•Disponer un momento del día (al menos media hora), dentro de la rutina familiar, para leer.•Leerles en voz alta aunque ya sepan leer.•Compartir canciones, juegos, rimas y adivinanzas que los ayuden a disfrutar de los juegos basados en el uso de palabras.• Disponer de un espacio dentro de la casa (estante, canasto o pequeña biblioteca) donde los chicos puedan guardar sus libros. De esa manera podrán acceder a ellos libremente cada vez que tengan ganas. Poner a disposición de los niños libros, revistas, historietas y artículos sobre los temas que sean de su interés. •Proponerles la lectura de libros basados en películas. O ver películas basadas en obras literarias. •Llevar libros para entretenerse cuando tengan que hacer una fila, esperar el turno en el médico, o mientras hacen algún trámite.También proponen una serie de actividades familiares donde se pongan en juego la palabra hablada y escrita: El libro de los personajes de la familia; consiste en armar un libro en donde presenten a diferentes “personajes de la familia”incluyendo fotos, ilustracioness, anécdotas que protagonizaron y algunos rasgos que lo caracteriza; Calendario de los cumpleaños de la familia: una libreta con datos sobre los cumpleaños diferentes miembros de la familia; La cápsula del tiempo; consiste en escribir notas y apuntes donde expresen cómo se imaginan en el futuro, por ejemplo, dentro de 10 años: a qué se dedicarán, si estudiarán, como se imaginan la vida familiar. Pueden colocar estos mensajes en una caja o cofre para abrirlos en el futuro.La Fundación Leer organiza la Maratón Nacional de Lectura que este año se realizará por 11º vez el 27 de septiembre próximo. Pueden sumarse escuelas, bbliotecas, centros comunitarios y familias incribiéndose a www.maraton.leer.org.





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