POSADAS. Hace un mes la línea 12 ramal Santa Rita de Tipoka abandonó su recorrido habitual por gran parte de la chacra 251 y dejó sin ese vital servicio a unas treinta familias que dependen del transporte público para ir a trabajar o asistir a las escuelas. “La gente de aquí depende del transporte público para ir a trabajar o a las escuelas, en el caso de los niños. A nuestro barrio ingresan sólo dos líneas de colectivo: 14, de Bencivenga, y 12 ramal Santa Rita, de Tipoka. Nos costó muchísimo conseguir que esta línea entrara al barrio, ya que muchos de aquí trabajamos en el hospital o bien buscamos atención en este lugar y el 12 es el único que nos deja bien”, relató con angustia Isabel, una vecina que aseguró haber comenzado a golpear algunas puertas para que los reclamos lleguen a buen puerto. “Desde la empresa nos dieron la peor excusa: el mal estado de la calle 141 y Andresito. Sin embargo la línea 14 pasa por el mismo lugar sin problemas. Es cierto que hay un bache en una esquina, pero si fuera tan cierto que se pueden romper los coches, la otra empresa también dejaría de pasar”, se explayó la mujer. Según declaraciones formuladas a PRIMERA EDICIÓN, el colectivo llega hasta Andresito y Vivanco y hay gente que debe caminar hasta diez cuadras. “Somos muchas las personas del barrio que trabajamos en el hospital Madariaga y tenemos que tomar el colectivo a las 5 para llegar a horario. Con este brusco cambio del recorrido tenemos que caminar entre cinco y diez cuadras para tomar el colectivo. Para colmo con estos días de mal tiempo y de frío todo es peor”, explicó Isabel. InseguridadOtro de los graves inconvenientes que tienen las personas afectadas por la arbitraria medida está dado por la escasa iluminación de las calles, lo cual ha favorecido una inusual ola de asaltos y atracos a la gente que está obligada a salir a pie del barrio.“Prácticamente la mitad de la gente que vive en la chacra quedó a la deriva. Yo camino cinco cuadras para poder tomar el 12, pero hay otros que tienen que caminar diez. Varias personas fueron asaltadas en ese trayecto, sea de madrugada o de noche, el hecho que nos obliguen a caminar en calles oscuras nos perjudica”, insistió Isabel. Reiteró que: “La urgencia que tenemos todos los vecinos perjudicados es que el conglomerado se torna muy peligroso a ciertas horas por la presencia de personas ajenas al barrio en estado de ebriedad o drogadas. Fundamentalmente para los vecinos que entramos temprano a trabajar o salimos de noche”. Lucha inútilLa chacra 251 es un barrio relativamente joven. Según contó Isabel a este diario, “fue larga la lucha de los vecinos para conseguir que ingresara el transporte público. De hecho el servicio de la línea 12 era bastante reciente”. “Estas casas fueron entregadas hace tres años, inclusive el barrio no tiene nombre todavía. La comisión vecinal se acaba de configurar. El lunes tuvo el reconocimiento de Asuntos Barriales, pero va todo muy lento y nosotros necesitamos una solución rápida”, comentó.Hace un mes, cuando el recorrido se dejó de realizar como era habitual, un grupo de jóvenes y estudiantes perjudicados presentó una nota de reclamo a la deficiente prestataria “pero jamás nos respondieron oficialmente. Los choferes dicen que es por la calle, pero no les creemos”.





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