POSADAS. Uno más y van. Otro colectivo del transporte urbano de pasajeros fue asaltado en las últimas horas del sábado. A diferencia de anteriores, en este caso se aprovecharon de una pasajera que viajaba con el anhelo de llegar sana y salva a su domicilio.Pero debió soportar el calvario de ser intimidada a punta de arma de fuego y entregar la cartera con dinero y otros elementos personales. Según datos surgidos de la investigación, el atraco se produjo el sábado, alrededor de las 21.30, en inmediaciones de la avenida Blas Parera y calle Pepe Piró.Hasta allí llegó el interno de la línea 23, perteneciente a la empresa Bencivenga.El conductor, de 28 años, no viajaba solo. En los asientos posteriores lo hacía una pasajera.El micro se detuvo en una parada de esa zona de Villa Cabello. El trabajador del volante no tenía idea de lo que iba a suceder.Los criminales no estaban dentro de la unidad. Lo interceptaron y abordaron allí. Uno de ellos se quedó en la puerta del vehículo mientras sus cómplices apretaban al conductor y a la mujer.En ese contexto, el colectivero no tuvo alternativa más que entregar la recaudación, estimada en unos 1.400 pesos.No conformes con el botín, y al ver que podían sacar más rédito del atraco, se dirigieron hacia la mujer a la que arrebataron la cartera.La muchacha llevaba 900 pesos en su interior, documentaciones y otros elementos personales.Antes de escapar, los pistoleros se aseguraron de que las víctimas no se comunicaran rápidamente con la Policía. Por eso se llevaron también sus teléfonos celulares.Con posterioridad saltaron a la calle y desaparecieron sin dejar rastros.Al menos hasta el cierre de esta edición no había novedades de ellos ni del botín sustraído.El trabajador del volante y la pasajera se dirigieron entonces a la comisaría seccional Séptima, con asiento en Villa Cabello, y radicaron la correspondiente denuncia.El departamento Prensa de Jefatura indicó ayer que “los uniformados montaron un amplio rastrillaje por distintos puntos de la chacra 154, aunque sin resultados positivos”.Aparentemente, porque la información no fue consignada en forma oficial, las víctimas del accionar criminal no resultaron lesionadas. No obstante, será un episodio que les costará olvidar, si es que lo logran.En el procedimiento de búsqueda intervinieron efectivos de la comisaría jurisdiccional y del Comando Radioeléctrico zona Oeste.Se labran actuaciones con intervención del Juzgado de Instrucción 3 de la Primera Circunscripción Judicial. El tercer asalto de la semana La ola de asaltos a colectivos del transporte urbano de pasajeros se extendió a los más diversos puntos del distrito capital.PRIMERA EDICIÓN lo reflejó en sucesivos informes. Se registraron robos a mano armada a unidades en Itaembé Miní, Nuevo Amanecer, Villa Cabello y hasta en el emblemático Villa Sarita. Sólo por citar algunos ejemplos.Hubo incluso choferes con heridas de bala y aún así la situación pareciera superar a la cartera de Gobierno y a su instrumento de acción, la Policía de Misiones.Sigue siendo un problema sin solución para las autoridades. En simultáneo, la prestataria habría decidido ya la suspensión del servicio en los sectores de mayor controversia y peligro.Los usuarios entonces se ven obligados a caminar decenas de cuadras en la oscuridad y el desamparo.En su momento, el jefe de la UR-I, comisario Juan Carlos Tainski, informó que cada comisaría tenía orden de acompañar con un efectivo a la unidad cuyo conductor pidiera asistencia. O la disposición no se cumple o los choferes hacen caso omiso. Lo único cierto es que el atraco del sábado fue el tercero de la semana, sumados los registrados en San Isidro, Santa Catalina y costanera.




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