HIPÓLITO YRIGOYEN. La comunidad de este pueblo ubicado a 96 kilómetros de Posadas, convive día a día con la muerte. Todos y cada uno de sus habitantes tiene un familiar o un amigo que pereció intentando cruzar a pie la ruta 12, que corta al pueblo en dos. El cruce peatonal en la intersección de la avenida Belgrano y ruta se ubica en una lomada desde la cual es imposible ver a la distancia si vienen o no vehículos. El riesgo es permanente dado que los vehículos pasan a gran velocidad y a diario un promedio de 600 niños y adultos deben cruzarla obligadamente, como en el caso de los estudiantes y docentes del Bachillerato Pedagógico Nº2 y la Escuela 263.Entre los últimos cruces fatales, desde el bachillerato señalaron que la tía de una docente de la escuela fue arrollada hace dos semanas. En 2000 murió un niño de 16 años, en 2005, otro de ocho tuvo el mismo final cuando intentó simplemente pasar de un lado al otro de la ruta. La situación se agravó cuando se incorporó la tercera trocha, con lo que el tramo que deben cruzar las personas es de casi treinta metros, sin tener ningún tipo de boulevar o rotonda donde puedan esperar de manera más segura el fugaz paso de los camiones, colectivos y autos. Actualmente, si mientras cruzan ven venir un vehículo, no les queda otra que permanecer parados sobre la doble línea amarilla, cerrando los ojos y rezando, mientras la tromba de aire y el sonido avasallador del motor parece arrastrar sus cabellos y su ropa.Movilizados desde la escuelaLos alumnos, docentes y padres del Bachillerato Pedagógico Nº2 y la primaria 263, muy preocupados por esta situación, hace años comenzaron a solicitar a las autoridades provinciales y municipales que se construyera un puente peatonal o una rotonda, que evite que los niños y adultos deban enfrentar un altísimo riesgo cada vez que cruzan la ruta. Además, han encarado distintas actividades que involucran a los estudiantes, lo cual sin dudas es un ejercicio cívico que no olvidarán. En 2005 realizaron un relevamiento de cuántas personas y de qué edades cruzan cada día la ruta. El resultado fue unas 600 personas, y a diario, unos 200 niños. Las cifras hoy se han incrementado. Otra actividad educativa son las cartas remitidas de puño y letra por los propios estudiantes al actual intendente Félix López.“Me dirijo a usted para solicitar un puente aéreo para nuestro cuidado al cruzar la RN 12, ya que en las últimas semanas han sucedido varias tragedias de las que ni quiero acordarme. Siempre tengo miedo de cruzar la ruta, por eso siempre paso corriendo. Por eso le pedimos que haga algo por nuestro bien, para su bien, para el bien de todos los habitantes de Hipólito Yrigoyen que cruzan la RN 12. Le pedimos por favor…”, escribió Seba, un estudiante del bachillerato.Otra estudiante, Antonella, incluso sugirió soluciones: “Le ruego que haga algo. Hay muchas vidas en peligro, incluso la suya ya que usted pasa por ahí. Hay muchas opciones, entre ellas están un semáforo, pero no es una de las mejores ya que los autos pasan en rojo; senda peatonal, aunque tampoco la respetan; un puente aéreo pero por el cual puedan pasar bicicletas, señoras con carritos, personas en sillas de ruedas; o un túnel (puente subterráneo)”.El lento camino de la burocraciaLa profesora Tamara Sedoff, directora del Bachillerato 2 de Yrigoyen acercó gentilmente a PRIMERA EDICIÓN las notas remitidas desde 2005 al entonces intendente de Yrigoyen Luis Wutzke, al gobernador Maurice Closs, al ex gobernador Carlos Rovira, al entonces presidente del directorio de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) Orlando Franco -hoy intendente de Posadas; y a la entonces presidente del Consejo provincial de seguridad vial, Claudia Gauto, actual ministra de Trabajo, que hoy desde esta cartera muestra igual incompetencia en lo que a seguridad vial respecta (nos referimos a la lamentable tragedia de los trabajadores tareferos que viajaban en un camión que chocó la semana pasada).También adjuntó las notas remitidas por Wutzke a las autoridades.“Usted es capaz de evitar que pasen accidentes que solo significarían gasto público y mucho sufrimiento. Conocemos su buena voluntad y su ansia por mejorar la calidad de vida de los misioneros, aunque pertenezcan a un pequeño pueblo”, escribían docentes del bachillerato en una carta remitida al entonces gobernador, Carlos Rovira en 2005. Ese mismo año murió un niño de ocho años al intentar cruzar la ruta.La carta fue remitida desde Gobernación a Vialidad Provincial. Orlando Franco -actual intendente de Posadas- era entonces presidente del directorio de la DPV. Recibió el pedido de construcción del puente y la única respuesta fue una nota dirigida a la escuela en la cual comunicaba que “por tratarse de una ruta nacional, se solicitó informe al respecto al 15º distrito de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV)”.Si los vehículos que cruzan por este pueblo se movieran a la velocidad de las respuestas a las notas enviadas a dichas autoridades, no habría ni un muerto más en las rutas (huelga decir que el ritmo es más parecido a la quietud). Basta señalar que los pedidos del puente aéreo datan de 2005, y hasta hoy no se han materializado en dicha construcción. Los funcionarios que recibieron los pedidos han cambiado de cargos, y hoy, siguen prometiendo a los misioneros y buscando su voto (con tantas cuentas pendientes, no será mucho pretender que la comunidad los vuelva a elegir?). Lo más triste de todo es que en lo que se tarda en leer estas líneas, uno, dos, tres autos están pasando por el cruce en cuestión. Así a cada hora, y sobre todo en el horario de entrada y salida de las escuelas, los vehículos atraviesan la zona a más de 100 kilómetros por hora. El riesgo es permanente.





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