BUENOS AIRES (NA-DyN-Medios Digitales). Después de las trágicas consecuencia humanas y materiales de los temporales ocurridos en las ciudades de La Plata y Buenos Aires, además de sus respectivas periferias, las aguas servidas, la contaminación cloacal y las enfermedades constituyen los principales peligros para la población. La vuelta a hogares con agua servida acumulada, con alimentos que tuvieron contacto con el fluido de la inundación y con humedad en muebles y paredes que acumulan moho, guarda graves peligros de contagio de enfermedades. Básicamente, el Ministerio de Salud de la provincia recomendó a la población “el uso de agua potabilizada y el refuerzo de las medidas de limpieza en los hogares para evitar la proliferación de roedores y enfermedades, además de controlar el calendario de vacunación”.El ministro Alejandro Collia destacó que “es fundamental tomar recaudos con el consumo del agua” y explicó que “si se tiene dudas sobre la calidad del agua, hay que hervirla durante cinco minutos antes de consumirla o agregarle dos gotas de lavandina por cada litro de agua y dejarla reposar media hora”.Desde el Ministerio de Salud se recomendó además, en la vuelta a las casas que estuvieron afectadas por la inundación, “secarlas lo más pronto posible”, abriendo todas las puertas y ventanas y utilizando ventiladores y deshumificadores. En ese sentido, se sugiere la limpieza a fondo de la casa utilizando botas y gafas, tras dejar abierta la casa por al menos unos veinte minutos. El infectólogo pediatra Enrique Casanueva, jefe de Infectología Infantil del Hospital Austral, resaltó que “siempre que hay inundaciones hay riesgo aumentado de enfermedades relacionada con infecciones que se transmiten por vía fecal-oral”. “Los mayores cuidados deben apuntar a prevenir la hepatitis A, que se propaga debido al contacto con zonas poco higiénicas o ingestión de alimentos contaminados”, indicó el profesional en diálogo con el sitio Infobae. El especialista hizo hincapié en la necesidad de consumir agua potable o potabilizada, además del lavado de manos, para prevenir infecciones por Salmonella, Escherichia coli o rotavirus, que pueden causar diarreas. Casanueva aconsejó “tener la vacunación del calendario nacional al día”, ya que esa acción previene la aparición de enfermedades que aparecen en situaciones de hacinamiento, provocadas por los virus y bacterias como el meningococo, la gripe, la haemophilus y el neumococo, entre otros.Por su parte, la médica veterinaria Carolina Chávez alertó sobre el peligro de contraer leptospirosis, una enfermedad transmitida por medio de la orina de ratas, que suele manifestarse en época de lluvias e inundaciones, con síntomas como fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares, articulares y óseos. Vacunas y fumigacionesLos damnificados por el temporal que azotó a La Plata y que se encuentran albergados en los 33 centros de evacuación que dispuso el Gobierno bonaerense serán vacunados en forma gratuita contra hepatitis y gripe, según afirmó el ministro de Salud bonaerense, Alejandro Collia.El funcionario provincial también confirmó a DyN que las zonas afectadas por el temporal serán fumigadas contra el dengue. Relatos desgarradoresRoque Benjamín De Rito es uno de los vecinos del barrio de Tolosa. Al principio, como tantos, pensó que la lluvia pararía rápidamente. Sin embargo, no paraba de subir. Un metro. Un metro cincuenta. Casi dos. No podía quedarse en su casa, pensó. Había gente que lo necesitaba. Su “segunda mamá”, así la reconoce, casi seguro estaba atrapada en su vivienda. La señora Haydedearispe (así, todo junto), de más de noventa años, vivía a unas siete cuadras de la suya, en 523 bis entre 7 y 8, una de las zonas más afectadas.Roque Benjamín De Rito, conocido en el barrio por todos como “Quito”, no dudó en salir a la búsqueda de la mujer que lo “crió” y que en su infancia le supo inculcar valores como “esfuerzo” y “respeto”.“Pedí llaves de su casa, pero era imposible entrar. Rompí vidrios. El gas salía de la hornalla. Logré entrar. Sabía que estaba ahí, pero quería que no esté. Casi nadando pasé por el living. Vi la catira de ella flotando”, relata sin poder contener sus lágrimas.La heladera tirada, agua hasta por lo menos el metro noventa y ella, una de las 51 víctimas fatales. Estaba sola. “La agarré y me la llevé flotando. Hacía por lo menos veinte minutos estaba así. La puse arriba del sillón, le puse una camisa arriba y la llevé como pude”, contó.A Nelly Giacomelli (84) no la pudo salvar, la mujer que iba todas las noches al 1736 de calle 37 a cuidarla. Su desesperado pedido de auxilio fue oído por los vecinos que se habían refugiado en la planta alta de la casa contigua, pero el avance del agua les impidió salir. “La puerta estaba como sellada”, explicó Norma, quien llamó al número de emergencias 103 y le dio fuera de servicio. “No apareció nadie para ayudarla”, se quejó. La anciana, que se movilizaba en andador, fue encontrada sin vida ayer a las 8.En la vereda de enfrente, en la esquina con 30, se abrazan familiares y allegados de Jorge Barneche (55). Al mecánico, que tenía su taller en 37 al 1800, se lo llevó la correntada y lo arrastró más de cuatro cuadras. “¿Qué querés que te diga? Que era un electricista de la puta madre y se murió por salvar esa camioneta que está ahí”, dijo con la voz entrecortada uno de sus amigos, señalando el vehículo de un cliente que Jorge intentó rescatar en pleno vendaval y lo pagó con su vida.





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