OBERÁ. La opinión de un integrante del cuerpo técnico resume la temporada que tuvo el Oberá Tenis Club (OTC) en el Torneo Nacional de Ascenso (TNA). “Con la tranquilidad de saber que dimos todo y la tristeza de saber que no cumplimos con nuestras propias expectativas”, dijo, con lágrimas en los ojos, el entrenador Martín Méndez, uno de los asistentes de Ricardo De Cecco. La expresión es tan clara como cierta. El equipo tuvo un torneo irregular y, en consecuencia, quedó eliminado antes de lo esperado y no cumplió con los objetivos propios, de los dirigentes y de los seguidores. Pero antes de comenzar a analizar es conveniente dejar en claro dos cosas. Por un lado, que ningún integrante del plantel jugó para quedar eliminado en el primer cruce de play-off. Eso no se discute. Y por otro lado, que el club logró mantener la plaza en la categoría por quinta temporada consecutiva. Eso tiene mérito, claro, pero tras la campaña anterior quedarnos solo con eso sería una actitud muy conformista y de querer tapar el sol con la mano. Fueron 27 partidos a lo largo de casi siete meses. De los cuales el equipo ganó 11 y perdió 16. Como local ganó 8 y perdió 5; y fuera de Oberá festejó 3 y tropezó en 11 oportunidades.El equipo nunca terminó de consolidarse como tal y ese aspecto, en el básquet, es clave. Cuando fue solidario y jugó ordenado, funcionó, pero muchas veces padeció de algunos egos. Tuvo muchos altibajos, nunca encontró irregularidad y fue vulnerable de la cabeza. Es decir, cada vez que se cayó durante el pasaje de algún partido, no pudo recuperarse mentalmente o le costó mucho hacerlo.De entrada no fue acertada la contratación de Jason Blair, el primer extranjero, pero siempre es una ficha que genera riesgos. Eso quedó en claro con el cambio realizado más tarde y el arribo de Howard Wilkerson. El nuevo no empezó bien y generó dudas, lógicas, o ¿quién no le puso un signo de interrogante cuando no marcó puntos en el primer partido? Pero con el paso de los partidos fue creciendo y terminó siendo una de las figuras del equipo, además de un buen tipo. Ahora es fácil escribir con el diario del lunes, pero con él desde el comienzo seguramente la cuestión hubiera sido distinta, al menos en esa parte del juego. Entre las individualidades, José Fabio tuvo una gran temporada, la mejor con OTC en el TNA, aunque el resultado final diga otra cosa. Y se quedó otra vez con las ganas de lograr algo importante con su querido club. Emiliano Agostino fue otro de los puntos altos y regulares. Fue ese tirador que nunca antes tuvo OTC, aunque fue otro caso que el rendimiento colectivo no lo acompañó. Los demás tuvieron una temporada irregular, como el equipo.Al equipo le faltó un líder, un líder positivo, como Mariano Ceruti o un emblema como lo fue en su momento Mauricio Beltramella. Un tipo que motive, enchufe, a los compañeros y que contagie a los espectadores. Aunque no hubo problemas internos y desde el ceno del plantel se encargaron de remarcar en varias ocasiones las virtudes del grupo, quedó en claro, a juzgar por el resultado, que el entrenador y los dirigentes no le acertaron plenamente en el armado del plantel.No es posible asegurar plenamente que estas razones hayan sido las verdaderas causas de la floja campaña, porque seguramente el cuerpo técnico y el plantel puedan ser más claros y precisos, por cuestiones obvias. Pero siempre es bueno, sano y oportuno el análisis, cualquiera sea el resultado, y las conclusiones se deben sacar al final de la temporada.




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