POSADAS. Una joven de 21 años de esta ciudad falleció el martes al mediodía a causa de una meningococcemia, una enfermedad bacteriana rápidamente progresiva. Los síntomas comenzaron el lunes -dolor de cabeza y fiebre- por lo que la joven se retiró de la Universidad Cuenca del Plata (UCP), donde cursaba el cuarto año de la carrera de Nutrición. Apenas unas horas después, el martes al mediodía, Rocío murió en un sanatorio privado posadeño. La joven tenía diabetes como enfermedad de base, motivo por el que los especialistas suponen que se aceleró su deterioro orgánico. De acuerdo al parte epidemiológico emitido ayer por Salud Pública, “el lunes, cerca de las 21, la joven se retiró de la facultad porque sintió un fuerte malestar. Ya en la madrugada del martes, a las 3, la paciente ingresó a la guardia de un sanatorio privado, donde se le realizó un laboratorio y se bajó la temperatura, posteriormente se retiró a su domicilio. Pero a las 9.30 del mismo martes, regresó al centro médico donde ingresó por emergencias y fue derivada a Terapia Intensiva, con una evidente descompensación y signos de hemorragia en la piel. Falleció al mediodía”. Ayer continuaron con los bloqueos El sanatorio notificó el caso al área de Vigilancia Epidemiológica el martes, después del deceso de la paciente e inmediatamente se procedió al bloqueo epidemiológico a los familiares que vivían con la joven (su mamá y unos tíos) y a sus compañeros de estudio y docentes que habían estado más de cuatro horas con ella. En total, el martes se aplicaron antibióticos inyectables como profilaxis a 17 alumnos y docentes. No obstante, según confirmó a PRIMERA EDICIÓN el jefe de Vigilancia Epidemiológica, Jorge Abel Gutiérrez, ayer continuaron aplicando el medicamento de profilaxis porque muchos compañeros de curso y docentes lo solicitaron. Esta tarea fue dificultada por la decisión de la universidad privada de cerrar ayer sus puertas y proceder a la fumigación del edificio, medida que no fue aconsejada desde Salud Pública pues no tiene ninguna incidencia en la bacteria. Al respecto, según indicó a PRIMERA EDICIÓN la médica infectóloga Carmen Mabel Benítez de Rinaldi, sería más efectivo que se limpiaran las superficies de los escritorios y teclados con agua y jabón. En tanto aseveró Gutiérrez que hasta el momento, no se registraron síntomas sospechosos de la enfermedad en ninguna de las personas que recibieron la medicación de profilaxis. El seguimiento de la salud de estas personas será clave en las próximas horas. Altamente contagioso La bacteria que causa la meningococcemia se llama Neisseria meningitidis, conocida popularmente como meningococo. Las personas pueden portar esta bacteria y no enfermarse. Así se cree que la estudiante de Nutrición contrajo la enfermedad. La bacteria se propaga a otros individuos en proximidad a la persona infectada, por medio de las vías respiratorias y secreciones de la garganta. Proximidad quiere decir menos de un metros y por más de treinta minutos y que comparta las secreciones orales con el individuo, tales como utensilios para comer, vasos, cepillos de dientes, y los besos. Los expertos coinciden que sentarse al lado de una persona infectada no constituye un contacto de alto riesgo. Es poco frecuente La meningococcemia no es una enfermedad frecuente. Según indicó la médica infectóloga Carmen Mabel Benítez de Rinaldi, en el país no superan los sesenta casos anuales, aunque no siempre son fatales. A diferencia de la meningitis común, en la meningococcemia “la bacteria ingresa por la vía inhalatoria hacia el torrente sanguíneo y desde ahí se dispersa a los órganos. La evolución de la enfermedad es muy rápida, a veces en el marco de 12 a 24 horas, por lo que si no se llega a un diagnóstico rápido se puede tener este resultado (refiriéndose a la muerte de la estudiante)”, señaló la especialista. Pese a su baja incidencia en casos anuales, la bacteria que produce la meningococcemia es altamente contagiosa. Al respecto, Benítez destacó la importancia en el bloqueo epidemiológico y profilaxis de las personas que estuvieron en contacto directo y continuo por más de cuatro horas con la paciente. Advirtió además la falta de sentido en fumigar la casa o la facultad que frecuentaba la joven porque no existe ningún veneno que elimine bacterias. “Creo que es más importante que se haga una campaña de concientización para apoyar la inmunización y que se limpie con agua y jabón la superficie de los teclados y escritorios donde la chica haya estado porque la bacteria se contagia a través de gotitas de saliva”, precisó. Advirtió que “lo que sucedió con esta joven es lamentable y triste, pero es un hecho aislado. Creo que sí se deben implementar políticas sanitarias ante un brote, es decir, varias personas con el mismo cuadro o diagnóstico”. Entre sus contactos no hay síntomas El jefe del Área de Vigilancia Epidemiológica de Salud Pública, Jorge Abel Gutiérrez, reconstruyó en base a los testimonios de sus familiares la secuencia epidemiológica que vivió la joven estudiante de Nutrición. “Se retiró de la clase el lunes a la noche porque no se sentía bien, tenía síntomas parecidos a los de una gripe. A la madrugada fue a la guardia, donde le hicieron análisis y lograron bajarle la fiebre antes de enviarla nuevamente a su casa. A las 9.30 volvió a la guardia, donde le repitieron todos los análisis y se encontraron con valores totalmente alterados. Fue fulminante, pocas horas antes los análisis habían dado normales. A diferencia de la meningitis, la meningococcemia se presenta como un shock séptico”. Según indicó Gutiérrez, es más frecuente esta evolución rápida de la enfermedad en los pacientes pediátricos, pero admitió que quizás haya influido la patología de base de la joven, diabetes. El funcionario indicó que la tarea de profilaxis comenzó lo antes posible, “a la hora que me avisaron, yo ya estaba con la familia de la paciente fallecida. Les aplicamos antibiótico intramuscular a la mamá y los tíos de la joven, quienes vivían con ella”.Después se coordinó c
on Zona Capital de Salud para continuar con la profilaxis a los compañeros y docentes que habían estado en contacto directo y prolongado (más de cuatro horas)… aunque hemos incluido a muchos estudiantes que compartieron menos de ese tiempo. Esta tarea se cumplió el martes por la tarde en la misma sede de la Universidad Cuenca del Plata. Ayer, con las actividades suspendidas, fue mucho más difícil continuar con el bloqueo epidemiológico. Aún así, según confirmó Gutiérrez, “se inyectó el antibiótico a otros compañeros de la joven que acudieron a Zona Capital de Salud”. Al ser consultado por PRIMERA EDICIÓN sobre cómo se enfermó la estudiante de 21 años, Gutiérrez admitió que será difícil llegar a esa respuesta.“Puede ser que la bacteria esté en la garganta de alguno de sus contactos frecuentes, una persona que no haya enfermado. Como estaban casi todos sus compañeros en el sanatorio, pedimos a los profesionales que los vean por si alguno presentaba algún síntoma pero no detectaron nada fuera de lo normal”. El jefe de Vigilancia Epidemiológica remarcó que se trata de una enfermedad poco frecuente, “en los últimos tres años no hemos superado un par de pacientes y, a diferencia de este caso, no siempre terminan con la muerte de la persona afectada.





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