El taller de Danzas Folclóricas y Bailes Populares “La Comunidad Danzante”, a cargo de los bailarines Orlando Vilca y Daniela Millares, continúa desarrollando sus actividades en el nuevo Galpón de la Murga de la Estación (Trincheras de San José 1709 y Hungría), de esta ciudad.
En este 2026, el taller celebra seis años de trabajo sostenido, consolidándose como un proyecto artístico, cultural y comunitario. El martes pasado se presentó un anticipo de carnaval con una clase dedicada al “bailecito” Coya y Norteño, dando inicio a un nuevo año con variadas propuestas de Danzas Folclóricas Argentinas y Latinoamericanas. Las clases se realizan todos los martes de 20 a 22 horas, y están destinadas al público en general, para todos los niveles, sin necesidad de contar con conocimientos previos.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Orlando Vilca comentó que este proyecto comunitario nació en un espacio como la Murga de la Estación, pensado para “interpelar y comprometerse desde otro lugar con el folclore: aprendiendo y bailando, pero también encontrándose, viniendo a compartir un mate o un tereré y a intercambiar experiencias”.
En este sentido, señaló que el Galpón de la Murga de la Estación es “un centro comunitario que funciona gracias al apoyo de los vecinos y las vecinas, y eso nos parece fundamental. La búsqueda de desarrollar un proyecto como este dentro de un espacio con esas características es muy importante para nosotros, por la cercanía con la comunidad. Por eso se llama La Comunidad Danzante: porque utiliza el folclore y el arte como herramientas de transformación social y cultural, y porque eso también nos representa en nuestra identidad, como barrio, como provincia, como ciudad y como país. Por eso es tan importante poder tener y sostener este espacio”, reflexionó.
A su vez, Vilca recordó que el taller La Comunidad Danzante se fue construyendo de manera paulatina, ya que junto a su compañera Daniela Millares llegaron a Posadas desde Buenos Aires en marzo de 2020, en pleno inicio de la pandemia, cuando durante meses fue difícil sostener cualquier actividad.
“Después de las restricciones pudimos continuar viniendo al Galpón. También lo hicimos en algunas casas de compañeros: éramos seis los que nos juntábamos a bailar”, rememoró.
Actualmente, los talleres cuentan con una importante participación de vecinos y vecinas. “La verdad es que para nosotros es muy lindo ver cómo se fue generando de a poco. Este año cumplimos seis años y queremos festejarlo junto a todos los que vienen y, de alguna manera, colaboran y sostienen el espacio.
Tratamos de darle una identidad y un lugar al folclore que no se limite solo a la danza, sino que también incluya la música, la poesía, los relatos, los cuentos, los mitos y las leyendas. Además, trabajamos una fuerte esencia norteña y litoraleña: más allá de abordar danzas del norte, indagamos mucho en las danzas del Litoral, revisando y observando la actualidad de la danza en la región”, explicó.
Encuentro integral de la danza y la cultura
A su vez, indicó que en los talleres que se realiza en La Comunidad Danzante, no solo se ve a la danza folclórica como un movimiento rítmico, sino también con “un montón de otros condimentos que hacen que de alguna manera sea parte del saber y la cultura en general. Eso es algo no sé si estudioso, pero sí curioso, fue indagar de a poquito y comprometerme con las esencias de cada lugar”.
En ese sentido, destacó la diversidad de danzas que se trabajan en el taller: “Que se baile chacarera, chamamé, polquita rural, banerón, que haya una mezcla de cosas. Hay una frase muy linda de Rulo Grabovieski que habla de ‘este crisol cultural’, y me pareció muy acertada, porque es algo que se ve en Posadas, en Buenos Aires, en Argentina y en toda Latinoamérica. Esa es otra de las miradas que intentamos trabajar dentro de este espacio dedicado al folclore”.
A su vez, comentó que a partir de marzo los talleres se retomarán todos los martes de 20 a 22 horas en el salón de la Murga de la Estación. Además, se proyecta la conformación de un grupo coreográfico de folclore, orientado principalmente al trabajo artístico y a la puesta en escena, más que a la reproducción de los pasos rítmicos tradicionales.
Por otra parte señaló que el espacio se encuentra abierto a toda la comunidad en general “nosotros contribuimos con el Galpón de la Murga, por eso también tenemos un bono de contribución de $6.000 que contribuye al mantenimiento del espacio comunitario”.
“A nosotros nos importa que vengan a conocer, a bailar, a saber cómo trabajamos, qué es lo que proponemos a través de la danza folclórica. Por eso está abierto al público en general, a partir de los 16 años en adelante. Hoy hicimos un bailecito norteño y Coya, la clase pasada chacarera, y la anterior dimos zamba. Hacemos un viaje a través de la danza, la importancia del taller, es mostrar un poco el mapa folclórico y geográfico que tiene la Argentina, con todas esas identidades y matices”, explicó.
Finalmente, el instructor destacó la importancia de la Murga de la Estación y el compromiso con su actividad cultural. “Siempre les pedimos a nuestros alumnos que estemos presentes en celebraciones como la de San Juan y en las obras que se van estrenando. El teatro y el arte son herramientas muy importantes, y nosotros ponemos nuestro granito de arena y tratamos, en lo posible, de colaborar”, cerró.
El arte con mirada Federal
El profesor contó que en la provincia pudo conocer a importantes artistas y referentes de la cultura misionera, muchos de ellos con una estrecha relación con figuras destacadas del país. En su recorrido personal, recordó que también tuvo “la posibilidad de vivir en Buenos Aires, donde nos veíamos todo el tiempo con artistas. Trabajé con Jaime Torres y durante un tiempo con Zamba Quipildor como bailarín en algunas intervenciones. En ese ambiente nos cruzábamos con Ramón Ayala, con Tomás Lipán, Fortunato Ramos, el Duende Garnica, Bruno Arias y también con el Chango Spasiuk. Lamentablemente, muchos de nuestros músicos y grandes referentes deben ir a Buenos Aires, pero todo eso fue para nosotros un empujón muy grande. Yo me formé en la Universidad Nacional de las Artes (UNA) de Buenos Aires”, contó.






