Numerosos fieles se dieron cita el 2 de febrero en la iglesia de San Pedro y San Pablo para honrar a Nuestra Señora de la Candelaria y participar de la bendición de velas (candelas), un acto que simboliza la purificación, la renovación y el triunfo de la luz sobre la oscuridad. Las velas encendidas son un recordatorio tangible de la presencia de Dios, y suelen ser encendidas en momentos de especial necesidad.
La bendición es un rito cargado de una mística particular, equiparable a la importancia que tienen las cenizas o los ramos en otros momentos del año litúrgico. También se recuerda la Presentación de Jesús en el Templo, realizada 40 días después de su nacimiento, conforme a la ley judía. La misa estuvo a cargo del cura párroco Alejandro Cañete.
El 3 de febrero se celebra a San Blas, protector de los enfermos y patrono de los otorrinolaringólogos, por lo que se ofició la misa con bendición de las gargantas.









