La crisis que atraviesan los trabajadores rurales de Misiones volvió a quedar en primer plano en la antesala de una nueva reunión paritaria. Desde la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) advirtieron que el deterioro salarial, la precarización laboral y la falta de controles estatales están generando un escenario cada vez más crítico, con consecuencias sociales visibles, como la migración de peones rurales hacia Brasil.
El subdelegado provincial del sindicato, Carmelo Rojas, cuestionó con dureza el esquema de paritarias con techo salarial, que -según señaló- impide cualquier intento de recomposición real de los ingresos. “Cuando las cosas van mal, los empleadores hacen socios a los trabajadores de las pérdidas; pero cuando las cosas van bien, no hay traslado a los salarios”, afirmó, al describir una dinámica que, aseguró, se repite en distintas actividades productivas de la provincia.
Rojas recordó que incluso en sectores donde los propios productores reconocieron valores favorables -como ocurrió con la yerba mate- se registraron incumplimientos generalizados de las escalas salariales, profundizando la pérdida de poder adquisitivo.
Según el dirigente, el sector enfrenta un “combo de factores en contra” que golpea de lleno a los trabajadores rurales. Entre ellos, destacó el tope paritario cercano al 1% mensual, muy por debajo de la inflación real. “En 2024 y 2025 hubo meses con subas de precios del 8, 10 o hasta 12%, mientras a los trabajadores se les fijaba un límite del 1% o menos”, explicó. Esa diferencia, afirmó, provocó una pérdida acumulada de más de 30 puntos en los ingresos.
El impacto no se limita a una sola actividad. Desde UATRE señalaron que la situación atraviesa a la yerba mate, el sector forestal, el citrus y otras economías regionales, en un contexto donde los costos de combustibles, servicios, energía, fletes y alimentos se liberan, pero los salarios permanecen congelados.
Otro eje central del planteo sindical fue la ausencia de controles laborales efectivos. Rojas rechazó los discursos que responsabilizan a los gremios o a las condiciones de trabajo por la informalidad. “El Estado tiene todas las herramientas para fiscalizar. Si no se controla es porque no hay decisión política”, sostuvo, al tiempo que aclaró que el sindicato puede denunciar y acompañar, pero no tiene facultades para inspeccionar ni sancionar.
En ese escenario, el dirigente alertó sobre el crecimiento de la migración laboral hacia Brasil, un fenómeno que -según afirmó- dejó de ser ocasional para convertirse en estructural. “Hoy se van trabajadores del centro de la provincia, incluso familias enteras. En Oberá vemos gente que se fue el año pasado y ya no volvió”, describió. Muchos, añadió, solo permanecen en Misiones cuando existen impedimentos de salud o familiares, aceptando salarios muy por debajo de lo establecido.
De cara a la reunión paritaria prevista para el próximo lunes, que se realizará de manera virtual, Rojas llamó a los trabajadores rurales a mantenerse en alerta. “Estamos defendiendo a la familia rural, el derecho a una alimentación básica y a condiciones laborales dignas. Si este modelo continúa, vamos a seguir expulsando trabajadores de las chacras y profundizando la desigualdad”, concluyó.





