La Conferencia Episcopal Argentina emitió un comunicado donde manifestaron su preocupación por la propuesta del Gobierno de Javier Milei, de reducir la edad de imputabilidad penal de los adolescentes.
El sacerdote Daniel Pesce se refirió al respecto en diálogo con la FM 89.3 Santa María de las Misiones y señaló que la iniciativa “achica totalmente la discusión” y no contempla la complejidad del problema.
“Creemos que es preocupante que la única respuesta que propone el Estado Nacional sea justamente la baja de la edad de imputabilidad. Es achicar totalmente la discusión y no ver la problemática tan profunda que existe”, afirmó.
Pesce remarcó que, desde la mirada de la Iglesia, la respuesta debe ser mucho más amplia y preventiva, con una mayor presencia del Estado en los sectores más vulnerables.
Sostuvo que “se llega al problema cuando el problema ya está ejecutado, pero creemos que es necesario que el Estado se preocupe en prevenir el acceso de los menores de edad al mundo del delito”.
Subrayó que “la familia es la célula vital de todo, pero convengamos también que la falta de presencia del Estado en los sectores más vulnerables, en el acceso a la educación y en una educación integral y de calidad, conlleva a que tengamos que lamentar hechos terribles”, explicó.
El sacerdote aclaró que la postura de la Iglesia no implica desentenderse del dolor de las víctimas, sino todo lo contrario, ya que “lo primero es solidarizarnos con las víctimas, con los que sufren el dolor de una pérdida a través de la violencia y la delincuencia, pero tenemos que llegar a un diálogo serio y maduro como sociedad y darnos cuenta de que el problema va más allá de una solución punitiva”, remarcó.
En cuanto al sistema penitenciario, Pesce indicó que “no solamente está colapsado, sino que no logra reinsertar. La pregunta fundamental es si tenemos un régimen penal que ayude al menor que delinque a reinsertarse socialmente”, planteó.
Desde su experiencia pastoral en barrios vulnerables, Pesce dijo que “nos encontramos con jóvenes con pocas perspectivas de futuro, con pocos proyectos hacia sí mismos. El consumo de drogas hoy es uno de los grandes problemas en los barrios populares y no existe una verdadera lucha frontal contra la droga”, advirtió.
Finalmente, el sacerdote cuestionó que “se ha puesto de moda un discurso cruel, de descalificación del otro y del pobre. Nadie elige nacer pobre, nadie nace drogadicto ni delincuente; hay una suma de circunstancias que empujan a esa vida”, expresó.
“Abogamos a que como sociedad hagamos todo lo posible, con las herramientas que tiene el Estado, para que cada vez sean menos los jóvenes que ingresan al mundo del delito, al consumo de drogas y a la exclusión social”, cerró.




