Símbolo indiscutido de Navidad y Año Nuevo, la sidra dejó de ser solo la bebida del brindis de medianoche para convertirse en un ingrediente versátil y sofisticado dentro de la cocina festiva. Su equilibrio entre dulzor y acidez la vuelve una aliada ideal para realzar carnes, guarniciones y postres, aportando aroma y profundidad sin opacar los sabores principales.
En esta época del año, la sidra se destaca como un recurso gastronómico clave. Uno de los trucos gourmet más valorados es su uso para desglasar carnes: luego de sellar cortes de cerdo, pollo o incluso pescado, permite recuperar los jugos de cocción y crear salsas livianas y sabrosas, con un perfil delicado y festivo.
Otro de sus grandes aportes aparece en las marinadas. Gracias a su acidez suave, la sidra ayuda a tiernizar las carnes y a potenciar especias y hierbas, logrando platos más aromáticos y jugosos, ideales para menús de celebración.
En el caso de las guarniciones, su rol también es destacado. Verduras salteadas o asadas con sidra adquieren brillo y un sabor frutado, que equilibra muy bien platos principales más intensos. Incluso, en recetas clásicas, puede reemplazar al vino blanco en risottos, estofados o salteados, ofreciendo un perfil más amable y festivo.
El costado dulce tampoco queda afuera. Reducida a fuego bajo, la sidra se transforma en un almíbar aromático ideal para peras, manzanas o duraznos, conectando directamente con los sabores tradicionales de fin de año. También puede incorporarse en budines, tortas, compotas, masas y rellenos, donde suma humedad y un aroma sutil que eleva las preparaciones caseras.
Más allá del brindis, la sidra aporta identidad, sabor y espíritu festivo a la mesa. Incorporarla en la cocina es un gesto simple y gourmet que puede transformar la cena de fin de año en una experiencia más completa y memorable.
Aquí una opción por si se antoja probar 👇
Pollo rostizado “Sidra de Oro”

Rinde para 4-6 personas | Tiempo: 1h 20min aprox.
Ingredientes
1 Pollo entero (unos 2 kg) o una pechuga de pavo grande con piel.
500 ml de sidra de manzana (que sea artesanal o seca, no un refresco de azúcar).
3 manzanas (cortadas en gajos gruesos).
6-8 chalotas (o cebollitas) peladas y a la mitad.
Mantequilla con sal (unos 100g a temperatura ambiente).
Hierbas frescas: Romero, tomillo y 2 hojas de laurel.
Sal y pimienta negra recién molida.
Preparación
Mezclar la mantequilla con tomillo y romero picaditos. Con cuidado, separar la piel de la pechuga del pollo con los dedos y meter la mantequilla ahí debajo. Untar el resto por fuera. Sin miedo, esto es lo que hará que la piel brille como espejo. Salpimentar generosamente por dentro y por fuera.
En una bandeja de horno profunda, poner las manzanas, las chalotas y el laurel. Colocar el pollo encima. Esto hará que la fruta absorba toda la grasa que suelte el ave.
Vertir la mitad de la sidra (250 ml) en el fondo de la bandeja (no sobre el pollo, para no quitarle la mantequilla).
Precalentar el horno a 200°C. Meter el pollo. A los 20 minutos, baja la temperatura a 180°C. Cada 15-20 minutos, bañar el pollo con los jugos de la bandeja. Si ve que se queda seco, añadirel resto de la sidra.
Cuando el pollo esté dorado y los jugos salgan claros (60 minutos aproximadamente), sacarlo y dejarlo reposar 10 minutos tapado con aluminio. No cortarlo antes o se desangra y queda seco.
- Si la salsa del fondo quedó muy líquida, pasarla a una ollita, añadir una cucharadita de fécula de maíz disuelta en agua fría y reducirla a fuego medio hasta que espese.





