Juegos Olímpicos: los comienzos

14/08/2016 12:00


Pierre de Fredi, barón de Coubertin, nació en París el 1º de enero de 1863 y renunció a la carrera de armas, que era la tradición familiar, y a la carrera política, para promover, a los 24 años, una gran reforma educativa.En 1890 tuvo la idea de renovar los antiguos Juegos Olímpicos. Socializó esta idea en una reunión en Birmingham, donde dio a conocer su mirada sobre el  deporte como la llave para alcanzar la comunión de los pueblos. Fue el impulsor del movimiento olímpico.Hasta 1925 presidió el Comité Olímpico Internacional y asumió todos los asuntos financieros, perdiendo en el trámite su fortuna. Cuando murió en Ginebra, el 2 de septiembre de 1937, víctima de una crisis cardíaca, su corazón fue llevado a Olimpia, en donde descansa bajo un monolito que lo recuerda.Pierre de Fredi, barón de Coubertin, veía en los antiguos Juegos de los griegos el ideal de igualdad y comprensión. El 23 de junio de 1894, 79 delegados procedentes de doce países decidieron unánimemente no sólo la restauración sino la elección de Atenas, para darle un contenido simbólico a la idea.Los Juegos se pusieron en marcha en 1896, pero Grecia no tenía como responder financieramente a semejante evento. Un comité nacional de ayuda emitió estampillas y monedas conmemorativas y un banquero de Alejandría donó 1.000.000 de dracmas (unas 37.000 libras) para reconstruir el viejo estadio de mármol, lo que hizo realidad el proyecto.El debut de la ArgentinaArgentina no había podido ser olímpica en los Juegos de Amberes de 1920, sin embargo había existido un Comité Pro Juegos Olímpicos y una aceptación de Marcelo T. de Alvear para presidirlo. El 31 de diciembre de 1923 se crea el Comité Olímpico Argentino por un decreto presidencial, representando el primer intento estatal de influir en el desarrollo del deporte.Recién en París 1924, la Argentina, con una delegación de 98 atletas pudo debutar oficialmente en unos Juegos Olímpicos. A los 31 años Enrique Thompson, nadador y futbolista, fue el abanderado de la delegación olímpica.En esos Juegos, Pedrito Quartucci, quien se hiciera famoso posteriormente como actor, obtuvo una medalla olímpica de bronce en boxeo, peso pluma. Lo mismo que el peso pesado Arturo Porzio. También hubo medallas de plata en esa oportunidad para el liviano Alfredo Copello y el welter Héctor Méndez, ratificando una etapa exitosa de los argentinos sobre el ring.Luis Brunetto fue subcampeón olímpico en salto triple marcando 15,425 en París, pudiendo haber llegado más lejos aún, pero, con polémicas, le anularon el último salto y terminó superado por el australiano Nick Winter. Su récord se mantuvo durante 50 años.También el cordobés Carlos Balestrini, junto a Lorenzo Amaya, Matías Osinalde, y Víctor Ricardone obtuvo medalla de plata en su intervención en el equipo de pistola automática desde veinticinco metros.El oro fue del polo porque los argentinos conducían los caballos “como si manejaran raquetas de tenis” sentenció la prensa francesa.También se desatacaron los esgrimistas argentinos, en especial Roberto Larraz, y la náutica argentina tuvo una actuación destacada en la clase Rating, obteniendo la quinta posición.Carlos Bergara, también obtuvo un quinto puesto en halterofilia levantando 482,5 kilos.Mucho tiempo ha pasado desde aquella primera participación en los Juegos de París 1924. Hoy estamos viviendo los argentinos una nueva fiesta olímpica en Río de Janeiro 2016, y más que nunca sería pertinente tener presente algunos de los principios filosóficos del olimpismo, como aquél que dice: “el Olimpismo se propone crear un estilo de vida basado en la alegría del esfuerzo, el valor educativo del buen ejemplo y el respeto por los principios éticos fundamentales universales (…) la práctica deportiva es un derecho humano. Toda persona debe tener la posibilidad de practicar deporte sin discriminación de ningún tipo y dentro del espíritu olímpico, que exige comprensión mutua, espíritu de amistad, solidaridad y fair play”.• Scher A, Blanco G, Búsico J. Deporte Nacional, dos siglos de historia. Buenos Aires: Editorial Emecé; 2010.Colaboración: Lic. Daniel López Torres Director de la Licenciatura en Actividades Físicas y Deportivas – Universidad Católica de las Misiones (Ucami)