“Mi vida en Gucci”

Desde hace 14 años, la misionera Débora Smaniotto trabaja para la firma italiana Gucci. Primero como modelo, luego como Fitting Model. Y ahora, es Asistente de Producto en la Oficina Creativa, en Roma.

16/09/2019 15:06

Débora Smaniotto es una modelo que destila elegancia. Por 18 años su belleza deslumbró las pasarlas del mundo, fue portada en Vogue y la imagen de Stella McCartney, Céline, Marni, Gianfranco Ferré y Bottega Veneta. Ha posado para los grandes nombres de la fotografía de la moda y por doce años, su figura esbelta la llevó a ser una de las fitting models preferidas de Tom Ford y Alessandro Michele.

Alegría es alcanzar los objetivos que te proponés. Ver que gracias a tu esfuerzo llegaste donde querías. Esas son cosquillas de felicidad”.

Durante la entrevista con SextoSentido, vía correo electrónico, se encontraba desempacando las maletas que llevó de Milán a Roma, donde “comencé un nuevo desafío en mi vida”. Se trata de su nuevo puesto como Asistente de Producto en la Oficina Creativa de Gucci, la firma para la cual trabaja desde hace 14 años.

Virginiana, aventurera y soñadora. De origen alemán e italiano, nació en Posadas pero creció en Santa Rita, departamento de 25 de Mayo. “Hoy extraño mucho el olor a tierra mojada cuando llueve y hace calor. Me recuerda a mi niñez, cuando empezaba a llover con mis amigos jugábamos en la lluvia y en el barro. Eso es alegría”.

Su carrera como modelo comenzó hace 21 años: “mi mamá decidió llevarme a Posadas para que hiciera un curso en una agencia de modelos”. Allí aprendió a caminar, vestirse y maquillarse. “Me levantaba todos los sábados a las 4.30 para viajar a Posadas”. A los 14 años, comenzó a trabajar en desfiles y promociones. Y soñaba con conocer el mundo.

Débora cree que el tren de la vida pasa muchas veces y siempre te ofrece opciones. Pero está en nosotros elegir si saltamos o nos quedamos donde estamos. Y ella saltó en 1999; con 15 años participó del concurso Sedal Look organizado por Pancho Dotto. “Después de eso volví a mi pueblo, ya que mamá quería que termine el secundario”.

Poco después, el tren volvió a cruzar. Ya tenía 17 años y había finalizado el colegio. Tomó las valijas y se fue a Buenos Aires.

En el 2002 dejó el país. Era hora de “probar suerte en Europa. Al principio viajé bastante trabajando como modelo, pasé por muchos países antes de decidir dónde quedarme a vivir y eso me ayudó a abrir la mente”.

Pero nada fue sencillo. Tardó cuatro años para establecerse en Milán y comenzar a trabajar como modelo en Gucci. “Fueron cuatro años peleándola continuamente, adaptándome a una nueva cultura y a un nuevo estilo de vida, aprendiendo un nuevo idioma y conociendo a nuevas personas que con el tiempo se convirtieron en amigos. Poco a poco fui creyendo en mí misma y fui comprendiendo que si hacia bien mi trabajo, no podía irme mal. Me repetía continuamente que yo si podía, aunque muchas personas no creyeran en mí”.

Pasó el tiempo y todo se fue acomodando. “Mi profesionalidad como modelo me ayudó a tener continuidad con marcas y clientes durante años”. Y cada paso que da lo hace pensando en su familia: “en mis abuelos plantadores de tabaco y también criaban chanchos. En mi mamá y en la vida que tuvo para poder criarme sola desde muy chiquita. Me inspiro en su fuerza y en su voluntad, en esas ganas de no bajar los brazos. Ellos son mi inspiración más grande”.

De modelo a Fitting Model
Fue modelo por 18 años y “gracias a ello trabajé como fitting model para Gucci”, y lo hizo por doce años. La carrera de Fitting Model o maniquí viviente es “cuando crean toda la colección sobre tu cuerpo. Hay que tener mucha energía para no desmayarse en las pruebas de ropa, a veces un día de trabajo puede durar más de 15 horas”.

Cuatro idiomas y un Máster en Londres

“Ser modelo me dio la posibilidad de recorrer el mundo y de aprender cuatro idiomas a la perfección”. En el 2016, la misionera comenzó una nueva etapa: se recibió en Marketing y Comunicación en la Universidad IULM de Milán.

Luego, terminó un Máster en Fashion Retail & Luxury Management en la London College of Contemporary Arts (2018). Con los títulos en mano, comenzó a trabajar como Product Assistant de la Oficina Creativa de Gucci. “Mi función es coordinar y asegurarme que el grupo de diseñadores y creativos tengan todo lo que sea necesario para el desarrollo de las colecciones. También, la información para que ese desarrollo sea compartido con todas las oficinas de Gucci.

Seguimos de cerca los detalles para que la colección llegue perfecta al día del Fashion Show en la semana de la moda en Milán.

Por
Susana Breska Sisterna
[email protected]