Todo el año Esquel

25/08/2019 15:55

Esquel, en Chubut, es una ciudad pequeña y desde cualquier punto de ella se ven las altas montañas que la rodean. Famosa por ser la estación final de La Trochita, por su centro de esquí La Hoya y el bello Parque Nacional Los Alerces.

Toda la zona, o podría decirse casi toda la provincia, empezó a poblarse sobre todo a partir de 1865, con la llegada de los colonos galeses. Si bien “Esquel” no es una palabra que derive del galés sino de la lengua tehuelche, su vecina Trevelin sí que tiene un nombre galés que significa Pueblo del Molino.

Flotadas, cabalgatas, rafting, avistaje de aves, pesca deportiva, visitas a los Túneles de Hielo y al Parque Nacional Los Alerces, son algunas de las cosas que se pueden hacer.

Si bien las actividades son distintas dependiendo de la época del año en que se la visite, esta ciudad no tiene límites para recorrerla. No importa en qué fecha vaya, es seguro que habrá muchísimo para hacer si usted es de aquellas personas que no saben quedarse quietas. Y si así lo fuera, también es su lugar, porque todo a su alrededor inspira paz.

“El Tetra”: aventura y naturaleza

Esquel vivirá el próximo 29 de septiembre una nueva edición de su Tetratlón, una competencia de gran atractivo turístico que conjuga el esquí con el mountain bike, el remo y el running y recorre los paisajes más representativos de ese rincón patagónico, informaron los organizadores.

Foodtrucks, puestos de cerveza artesanal, una feria de artesanos y productores regionales, y un escenario que contará con la presencia de artistas locales, DJs completan la propuesta de la carrera de aventuras más importante de la zona, que este año contará con 350 competidores.

Camino a sus primeras tres décadas de vida, el Tetratlón de la ciudad de Esquel, conocido popularmente como “El Tetra”, consolida su proyección nacional, tanto en la expectativa que genera en materia turística como en el interés que suscita en deportistas de todo el país que reservan esta fecha en sus calendarios para no faltar a la cita.

El “Tetra”, que cumple 29 años, nació en el marco de la Fiesta Nacional del Esquí de 1986, cuando a Douglas Berwyn, integrante del Club Andino de Esquel, se le encomendó organizar una carrera que se iniciara en el Cerro La Hoya y concluyera en el centro del pueblo, y que permitiera mostrar los atractivos de la ciudad.

En sus orígenes, la competencia se realizaba por equipos y comprendía el pedestrismo, la cabalgata, el ciclismo y el motocross (o lo que se conoce como enduro), y los tres primeros equipos debían ingresar disfrazados a un predio, para atrapar un lechón y de esa manera consagrarse como ganadores.

Las disciplinas deportivas más competitivas se fueron imponiendo hasta llegar a esta vigésimo novena edición, que consta de 63 kilómetros totales, divididos en cuatro tramos: esquí y snowboard, mountain bike, kayak y running.

Para la edición de este año se contará con un tramo largo y otro corto, y con una modalidad especial para personas con discapacidad.

La traza total del “Tetra” comienza en el Centro de Actividades de Montaña La Hoya con un tramo de trote y nueve kilómetros de esquí y snowboard de mediana dificultad.

Al llegar al predio del Club Andino, la competencia continúa con 37 kilómetros de mountain bike, en un recorrido que une La Hoya con la Laguna La Zeta, que incluye rápidos descensos con dificultades en el llamado “Cañadón de los Bandidos”.

En las aguas de la Laguna, los competidores realizan siete kilómetros de remo en kayak y al salir, deben completar 13 kilómetros de running por los alrededores del espejo de agua, hasta llegar a la meta.

Se estima que entre cuatro y seis horas demanda a cada competidor completar la totalidad del recorrido, mientras que el circuito más corto demanda entre dos y tres horas.

Ambas modalidades recorren escenarios magníficos, representativos de la riqueza natural de Esquel, acercando los senderos de montaña con la laguna.

Al realizarse en primavera este evento, las aguas no están congeladas y la nieve es amable para los competidores.

Asimismo, el clima es propicio para la llegada de visitantes, que disfrutan de compartir la jornada completa, con atractivos para toda la familia que en el predio de la Laguna La Zeta completan una oferta imposible de eludir.

El público suele concentrarse en la largada, en el descenso y el grueso en el predio de la Laguna, donde los emprendimientos gastronómicos, de artesanos y productores de la zona, y el escenario cultural completan el marco ideal para celebrar la llegada de los atletas a la meta.

La Tochita

Desde la estación de ferrocarriles de Esquel se puede realizar un verdadero viaje al pasado en el expreso patagónico La Trochita. La excursión dura medio día y comienza en la punta de rieles de la línea original que unía las localidades de Ingeniero Jacobacci y Esquel con servicios regulares de pasajeros y carga.

En el transcurso, el convoy bordea el gran valle de Esquel. A través de las ventanillas de sus vagones se observan las altas montañas de formación glaciaria que lo rodean. El tren transita por un ecosistema conocido como “ecotono”; el viajero puede ver el cambio de vegetación del bosque valdiviano hacia la estepa o desierto patagónico.

Pesca

En las afueras de Esquel, el Lago Tres es el sitio ideal para practicar la pesca con mosca y devolución obligatoria. Es importante tener en cuenta la buena oxigenación del pez antes de la devolución, para que el ejemplar no muera.

En el lago pueden encontrarse especímenes desde 2,5 hasta 6 kilogramos, en particular de truchas arcoiris, a las que les fascinan los mejillones de agua dulce que tapizan el fondo del lago. Los habitués del lugar recomiendan, para efectuar una buena pesca, que lo mejor es utilizar tres líneas: una flotante, otra de hundimiento lento y otra que pueda llevar la mosca al fondo. Es obligatorio utilizar moscas sin rebaba, para poder liberar el pez de un modo fácil.
En lo que se refiere al equipo, basta cualquier liviano hasta el número 6 y utilizar flotadores. Sin importar cuál sea la pesca, Lago Tres garantiza un paseo único en el que las aguas calmas de la zona y su hábitat invitan a mimetizarse con él.