El municipio de El Soberbio desconoce el pedido de “reserva ecológica”

Tras la denuncia pública de uno de los dueños, el Ministerio de Ecología hizo una inspección. Niegan que se haya analizado siquiera en el Concejo Deliberante. El “Cantar de la Pachamama” tiene una extensión de 350 hectáreas que están habitadas por 28 familias que llevan más de 20 años allí.

19/08/2019 18:10

HABITADAS. Las hectáreas reclamadas como reserva ecológica están habitadas hace años y cuentan con todos los servicios incluso con plantaciones.

Luego de la publicación en PRIMERA EDICIÓN sobre la ocupación de la Reserva “Cantar de la Pachamama”, los productores que viven en el lugar recibieron la inspección de Guardabosques del Ministerio de Ecología y RNR. Mientras que, el Concejo Deliberante y el Ejecutivo municipal de El Soberbio, deslindaron responsabilidad sobre el conflicto y adujeron que no hay antecedentes de pedidos para la creación de una reserva ecológica en el lugar. Los ocupantes aseguran que las 350 hectáreas están ocupadas y que están en el lugar hace más de 20 años e incluso algunos nacieron allí.

Tres vecinos que viven en la propiedad de 350 hectáreas de la familia Teza, y que fue declarada como “Reserva Natural Cantar de la Pachamama” se convirtieron en los voceros de los demás ocupantes. Ellos aseguraron a PRIMERA EDICIÓN que “todo el lote está ocupado por chacras y no hay un lote de monte nativo como asegura Diego Teza. Los montes que hay son los que ellos dejaron en su chacra. En total somos 28 colonos los que vivimos en el lugar y no seis como dice Teza. Nosotros vivimos en el lugar hace mucho más de diez años. Daniel Batista tiene 35 años y nació allí. Su padre y su tío son los primeros que quedaron a vivir allí porque el padre de Diego Teza los llevó como peones para hacer el desmonte y le iba a dar a cambio un lote de 20 hectáreas a cada uno. Un día no apareció más y ellos se quedaron ahí y formaron sus chacras. Siempre quisimos solucionar la tenencia de la tierra y nunca nos pusimos de acuerdo con los hermanos Teza”, indicaron Marcelo Gohlke, Daniel Batista y Carlos Roberto Ritter ocupantes del lugar.

El 5 de agosto un grupo de vecinos ocupantes del lote donde está la reserva natural “Cantar de la Pachamama”, se reunieron en el Concejo Deliberante con el viceintendente, Ricardo Leiva y un grupo de concejales de distintos bloques políticos para informar la situación que atraviesan. Marcelo Gohlke señaló que “no somos intrusos, somos 28 familias que vivimos en el lugar y compramos el lugar de buena voluntad. Yo tengo luz eléctrica desde el año 2006”. En la reunión el viceintendente Ricardo Leiva se manifestó ofuscado por las declaraciones periodísticas. “Quedó como que el municipio promueve la intrusión y no es así. Estamos en defensa del medioambiente. Y que está demostrado que esta gente vive en el lugar mucho antes de que se declare reserva natural” y aclaró que “no hay antecedentes de que el municipio haya firmado para que se haga una reserva en el lugar”, dijo contundente.

Sin antecedentes

Por su parte el concejal Nelson Bretin dijo que en el Concejo Deliberante no hay antecedente de que se haya presentado un proyecto de ese lugar y fue confirmado luego por la Secretaría General del Concejo Deliberante.

Los productores dijeron que a raíz de las denuncias de Diego Teza en los medios, recibieron una inspección del Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables. “Después de las publicaciones en los diarios llegó a mi casa una comitiva de cuatro guardabosques del Ministerio de Ecología custodiados por gendarmes con armas para ver qué estaba pasando. Le mostramos el lugar donde vivimos y todos los papeles que tenemos con comprobantes de inspecciones del Ministerio en el año 2006, las boletas de luz del año 2006 que tengo. Lo mismo hicieron los otros vecinos que visitaron”, contó Gohlke.

En el informe de los inspectores de Ecología dice: “Una vez en el inmueble charla con las personas que allí viven, recorriendo la misma observando distintas construcciones como ser casas, galpones, diferentes producciones como ser ganadería, yerba, reforestaciones, maíz entre otros. Las viviendas bien edificadas, con pesquisado y luz eléctrica, caminos internos bien consolidados. Por comentarios de las personas que allí viven poseen la luz hace aproximadamente 13 años, y los moradores más antiguos están sobre el inmueble hace unos 30 o 40 años aproximadamente. La mayoría de ellos cuentan con planes de producción (ganadero, tabaco, forestales implantados y yerba). Se puede observar que el monte nativo corresponde a un bosque secundario, pudiendo apreciar en buen estado de conservación el cauce del arroyo Chafariz y su faja protectora”.

Presentaron pruebas

Daniel Batista contó: “Yo nací hace 35 años en esa chacra. Mi papá y un tío mío fueron contratados por el dueño Diego Teza para hacer trabajo en el monte. A cambio le había prometido un lote de 20 hectáreas a cada uno después de que saquen el monte. Un día el patrón desapareció y ellos quedaron en el lugar y formaron sus chacras. Yo nací y viví allí toda mi vida. Después fueron entrando más colonos y uno le vendía al otro y así se fue ocupando el lote completo”.

Los colonos exhibieron documentaciones que demuestran que viven en el lugar desde mucho antes de que se declare Reserva Natural. Papeles que corroboran que compraron las chacras hace quince o diecisiete años a otros colonos y pueden comprobar con papeles de compra y venta hecho ante escribano y sellado por Rentas de la provincia. La luz eléctrica bajaron entre los años 2005 y 2006 los primeros. Son productores tabacaleros y las empresas siempre pusieron como domicilio ese lugar donde viven. Además, tienen plantaciones de yerba mate con certificación del INYM.