Genética para el resguardo de las especies en Misiones

Científicos trabajan en el Banco de Germoplasma Vegetal y Animal con el objetivo de preservar la variabilidad de organismos emblemas en la provincia. También apuntan a introducir especies desaparecidas y evitar el aislamiento genético.

18/08/2019 13:56

En Misiones pretenden resguardar la biodiversidad, es por ello que se concretan investigaciones y llevan adelante trabajos para la conservación de especies vegetales y animales.

Se trata del armado de un biobanco que funciona en el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) para el resguardo genético de organismos emblemas en la provincia.

En tanto, en la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM cuentan con un banco de semillas. Al respecto, la ingeniera Beatriz Eibl expuso que “el objetivo es mostrar de qué manera se debe guardar las semillas para que se mantengan vivas”.

A la vez, explicó que “no funcionamos como un banco que guarda el germoplasma vegetal de la selva misionera. Sino que a través de las investigaciones se obtienen informaciones de cómo guardarlas”.

En la selva misionera hay más de 30 mil especies vegetales, pero se trabaja con las más representativas, vulnerables o en peligro de extinción. Entre ellas, la araucaria, el palo rosa, el palmito, la mora amarilla y el incienso. “Tenemos material guardado desde hace más de diez años. Se evalúan si continúan vivas o no las semillas”, manifestó.

Asimismo, detalló que otra forma de guardado es hacerlo como planta. “En nuestro vivero experimental estamos haciendo el banco de plantas. En este caso, se las resguardan por cuatro o cinco años”.

“El trabajo empieza en la cosecha; para ello, se identifica el árbol en el campo”, contó. Prosiguiendo con la explicación, dijo que “en el laboratorio se determina si la semilla tiene buena germinación”.

En cuanto al almacenado, deslizó que “se ponen en envases sellados herméticamente y en frío; es decir que se baja la humedad de la semilla para que respire lo menos posible. En algunos casos, la humedad alcanza el 2 o 3%”.

Apuntó, también, que “se chequeó y dichas semillas germinan de manera normal”. Recordó que “se debe ver si la semilla se puede secar, como sucede en el caso del cedro, el palo rosa, angico colorado y, por ende, pueden ser conservadas en frío por 10 o 20 años”.

No obstante, hay otras como la araucaria, la pitanga, cancharana o las fructíferas a la cuales no se las puede reducir menos del 30% de humedad. Por esta razón, “se las guarda en arena húmeda y en heladeras, pero tienen una duración de hasta dos años”, sostuvo.

Aseguró que “la idea es que no se extingan estos vegetales”. “Por eso se debe difundir la importancia de plantar dichas especies. Acá se facilita las plantas a los productores porque esa es una forma de multiplicar los árboles que están en peligro de extinción”, subrayó.

 

Resguardo animal

En 2016 la Legislatura misionera aprobó la creación del primer Banco de Germoplasma Animal y Organismos No Vegetales.

Mediante esta norma se apunta a la conservación, restauración de biodiversidad, exploración, utilización con fines de investigación y desarrollo, y explotación comercial e industrial de este material genético.

Los objetivos del banco son mantener la variabilidad genética, el intercambio, el uso en programas de investigación, y el mejoramiento de la fauna e ictiofauna y de organismos no vegetales nativos, entre otros.

Al respecto, el director del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) con sede en la ciudad de Puerto Iguazú, Emanuel Grassi, contó que en estas instalaciones funciona el laboratorio de germoplasma animal, el cual se encarga principalmente de preservar microorganismos como hongos y bacterias.

“Nosotros estamos más abocados a todo lo que es animal y no vegetal, allí entrarían los microorganismo, el tejido animal y gametas”, explicó el doctor en Biología.

Contó que entre los objetivos de este proyecto se encuentran el resguardo de la genética de todos los organismos y la introducción de especies emblemas, sobre todo aquellas que se encuentran en peligro de extinción.

En este sentido, indicó que por el momento se está trabajando con hongos, levaduras y bacterias. “El Banco de Germoplasma es un banco vivo de tejidos y organismos, que se mantienen en el tiempo mediante diferentes técnicas ya sean mediante heladera a -20 grados centígrados, freezer a -80 grados centígrados, o con nitrógeno líquido a -196 grados.

Estas temperaturas te permiten mantener las células vivas y poder recuperarlas en el tiempo que quieras con diferentes técnicas de tratamiento, a medida que vas descongelando, dependiendo el organismo”, detalló.

Señaló que la idea es avanzar en el biobanco de tejido animal y gametas, como semen y óvulos. “El objetivo clave es conservar los animales emblemas de Misiones como el yaguareté y el águila harpía que necesitan resguardar la genética porque sabemos que una de las cosas que afectará en un futuro a las especies es la pérdida de variabilidad y necesitaremos introducirla”, concluyó.