Un hospital donde “sanan” todos los juguetes para llevar alegría a los niños

Un grupo de personas recibe toda clase de juguetes para luego repararlos y donarlos a escuelas y lugares carenciados. Necesitan más manos solidarias para continuar con la tarea de coser, soldar y pegar.

12/08/2019 16:49

Silvia Moreno, la verdadera Doctora Juguetes, lleva adelante hace años su propio “hospital”, una iniciativa que busca llevar alegría y generar sonrisas a los niños a través de los juguetes que ella y su equipo reparan.

El Hospital de Juguetes tuvo su origen hace cuatro años en un momento muy difícil para la vida de Silvia. Su hija falleció después de luchar contra una larga enfermedad.

“Como cualquier madre quedé desolada, y encontré en esto una forma de salir adelante, como una manera de resiliencia ayudando al prójimo”, explicó.

Pero este proyecto que comenzó sólo con algunas amigas, creció enormemente y hoy cuenta con un depósito lleno de juguetes de toda clase, listos para ser reparados y repartidos a niños de todas partes.

Allí, los voluntarios que se acercan a ayudar, lavan, cosen, pegan, atornillan y, por sobre todo, sueñan con el momento en que algún niño reciba su juguete.

“Los juguetes que reparamos los donamos a hospitales, merenderos, comedores, a lugares específicos como escuelas, Nenis, lugares de primera infancia, y salitas de 3, 4 o 5”, indicó Moreno.

Además trabajan consiguiendo útiles para que los chicos de escasos recursos puedan continuar con sus estudios.

“También preparamos las mochilas para principio de año, así que también pedimos que nos donen mochilas y elementos de estudio, como lápices y gomas, que luego reciclamos para donarlos, con preferencia a escuelas de frontera, pero también de Posadas, el interior e inclusive otras provincias”, comentó esta incansable mujer.

La cantidad de juguetes que tienen listos, así como los que esperan ser reparados realmente impresiona, y según explicó la cabeza de esta ONG, todos los materiales con los que cuentan son donaciones.

“El 99% son donaciones de particulares, aunque tenemos algunas asociaciones civiles que hacen juntadas y nos traen cosas, y después a cambio les damos juguetes para el Día del Niño arreglados”, mencionó.

“Arreglamos juguetes de toda clase y de la mejor manera que podemos, no somos técnicos, ni las señoras que trabajan conmigo ni aquellos que ocasionalmente pasan, sólo tenemos buena voluntad, tenemos buen corazón, y tratamos de hacer lo mejor que podemos”, enfatizó Moreno.

 

Más manos solidarias

Moreno contó que, al menos de momento, no están necesitando más donaciones de juguetes, ya que con los que cuentan por ahora están más o menos completos, y disponen de los necesarios para cubrir la demanda del Día del Niño.

“Lo que sí necesitamos siempre son manos, y en lo posible manos masculinas o que tengan conocimiento mecánico. Nosotros aquí arreglamos bicicletas, triciclos, monopatines, también hay que soldar, poner ‘gomas’ a los autitos, armar superhéroes, y necesitamos personas habilidosas y con más conocimiento mecánico, ese sería un pedido importante para nosotros”, enfatizó Moreno.

Actualmente, el equipo de personas que colaboran con el hospital es, en palabras de la propia Moreno, “bastante fluctuante”.

En ocasiones se suman personas, pero que por cuestiones de trabajo o estudio no pueden estar tan presentes y terminan por dejarlo.

“Somos alrededor de diez señoras que disponen al menos dos horas semanales. Pedimos poco en realidad, sólo dos horas semanales como mínimo haciendo alguna tarea que les guste hacer, y hay muchas tareas diversas para ayudar”, comentó.

De igual manera, aquellas personas que tengan juguetes viejos y quieran donarlos siempre serán bien recibidos en el Hospital.

“Lo único que pedimos es que la persona que dona, piense que le está donando a un chico que es igual a su hijo, o su nieto, o su sobrino”, comentó Moreno.

“Entonces hay algunas cosas mínimas que tienen que ver con la empatía de la persona que se va a donar, no al hospital de juguetes, sino a esa criatura, que es por ejemplo la limpieza. Está bien que los juguetes estén rotos, pero no está muy bien que estén enterrados diez metros bajo tierra y que los traigan así en esas condiciones, ya que es para una criatura igual que las que están en su casa, entonces me parece razonable pedir que por lo menos estén limpios”, continuó.

El Hospital de Juguetes está ubicado en Martín Fierro 3825, en un depósito grande entre las avenidas San Martín y Tomás Guido.

Funciona dentro de un horario bastante amplio, entre las 8 y las 12 horas de la mañana, y por la tarde de 14 a 19.  También pueden encontrarlos en su Facebook, Hospital de los juguetes Misiones.

 

Donaciones de todo tipo

Silvia Moreno comentó que existen dos fechas fundamentales en las que reciben el mayor número de donaciones que son Navidad y el Día del Niño.

“Esas son las fechas fundamentales, y después a lo largo de todo el año, la gente que nos conoce y que sabe que trabajamos con el corazón y no con el bolsillo, nos trae las cosas que los chicos van dejando”, explicó Moreno.

Pero además de los juguetes, la “doctora” contó que también suelen acercarles todo tipo de cosas para donar.

“Muchas veces nos traen carritos, cunas, ropa para bebés, porque todo eso, aunque nosotros no lo usamos para nuestra tarea específica que es el Hospital de Juguetes, se lo damos a instituciones que trabajan a la par, como el Hospital de Pediatría, el Hospital de Neonatología o Cáritas, especialmente los del interior que a veces están muy necesitadas. En fin, para todos ellos trabajamos”, cerró.

 

El transporte

Las restauraciones que realizan están destinadas a distinos colegios y hospitales de todo Misiones, así como de otras provincias.

Pero llegar a todas partes es siempre una misión difícil, y más cuando no se cuenta con los recursos necesarios, como un servicio de reparto personal.

Por lo que para hacer llegar las cajas con los juguetes a las instituciones, Moreno comentó que suelen pedirles a ellos que se acerquen hasta el depósito ubicado en Martín Fierro 3825 en Posadas.

“En general pedimos que vengan a buscar las cajas, pero muchas veces se hace imposible porque trabajamos en áreas lejanas como Iguazú, Eldorado o El Soberbio. Entonces tratamos de hacer algún ‘acomodo’ con alguien que nos pueda alcanzar hasta allá”, explicó la “doctora”.

“De no ser posible, pedimos a la gente que venga a buscar, porque como nos ocupamos de muchas cosas, no nos suele quedar tiempo libre para llevar”, contó Moreno.