Femicidio seguido de doble homicidio en San Pedro: hoy se reconstruirá el hecho

La versión de perdigones en el rostro del único detenido, Silvio Mogarte, disparó una serie de pericias para determinar si existió un arma y si él la accionó. Una ambulancia aguardaba anoche para trasladar los cuerpos.

09/08/2019 08:01

OPERATIVO. Hoy la policía volverá al lugar y recorrerá un radio más amplio en base al terreno que cubrió el detenido antes de ser asistido.

Mientras San Pedro, sus colonias aledañas y la provincia, no salen aún del espanto que provocó la muerte de una madre y sus dos pequeños a machetazos, el único detenido (expareja de la chica), permanece internado ahora en el hospital Ramón Madariaga de Posadas. Las medidas para esclarecer el hecho continúan tanto en la zona donde ocurrieron los crímenes como así también en la capital, más precisamente sobre Silvio Mogarte (27), el detenido.

Uno de los primeros que tomó conocimiento del hecho fue un vecino de la zona. El hombre dialogó con “El Show de los Impactos”, por radio FM Show 98.1 de Posadas y brindó los pormenores de lo que después, supo, fueron los momentos posteriores a los asesinatos.

Aún consternado por el caso, relató que Mogarte “apareció por el fondo de la chacra de mi viejo, caminando con un machete en mano y ensangrentado”. Comentó que en ese momento estaban él y su madre juntos y fueron los primeros que lo vieron. “Cuando mi mamá vio que venía me dijo ‘fijate’”, refiriéndose a Mogarte. El vecino salió de abajo del techo para que lo viera.

“Cuando llegó a unos tres metros le dije que pare”. Le dio a entender que si necesitaba ayuda se la iba dar pero a esa distancia, dado que venía con el machete desenvainado en la mano. No observó rastros de sangre en el arma, pero sí que el sospechoso estaba todo ensangrentado. “Tenía la cara empavonada y le salían fluidos con sangre por la boca”, indicó.

El vecino remarcó que no conocía a Mogarte. “Él levanto los brazos y tiró el machete”, y después balbuceó algunas palabras como que lo habían atacado. “Yo te llevo, le dije y él se recostó porque estaba débil”.

El testigo trajo su camioneta, puso una toalla en el asiento y salieron rápidamente. En el camino, el que estaba prestando ayuda intuyó que lo podían culpar a él por las lesiones del hombre, por lo que cuando había hecho aproximadamente dos kilómetros paró en lo de un vecino y le hizo ver que estaba llevando una persona herida, que todavía estaba viva, como para que tuviera un testigo de lo que estaba sucediendo.

El conductor dijo que en algún momento del viaje entendió que el herido le dijo que quería ir a la policía. Ya en la seccional de San Pedro, se bajaron el vecino y también el sospechoso.

Como en el lugar estaban sin móvil, un efectivo le pidió que por favor lo ayudara a llevarlo al hospital.

El hombre aclaró que el herido nunca confesó si había hecho algo y que sólo supo que se llamaba Silvio porque el otro vecino le había preguntado “vos sos fulano”, a lo que asintió con la cabeza.

El hombre contó que la distancia que separa la casa donde ocurrió el crimen a la de su padre, que fue donde él estaba, no dista de un kilómetro.
Sobre las víctimas, dijo que a Raquel la conocía porque habían ido juntos a la escuela, pero que hace mucho no la veía.

Tras enterarse de todo lo que había sucedido confesó que entró en pánico. “Hace mucho que no tenía pesadillas y volví a tenerlas. Fue todo muy drástico. Después volví a Colonia Paraíso (donde él vive), a avisar a los familiares de él (el detenido)”. Después volvió a lo de su padre a esperar a la Policía para que fueran a levantar el machete. “Estábamos con mi señora y mis hijos y a eso de las tres de la tarde llegaron y nos contaron lo que había pasado”.

Por último subrayó que le pareció ver que tenía un disparo de perdigón en la cara, “pero como tenía tanta sangre no se distinguía bien”. Hizo esa aclaración al entender que la zona es lindante con la biosfera Yabotí y podía ser el disparo de algún cazador.

 

Autopsias y pericias

Los cuerpos de Raquel Pereira (22) y sus hijos Yeferson Aníbal Pereira (8) y Thiago Joaquín Burgin Pereira (3), fueron remitidos a la morgue judicial de Posadas, donde ayer se realizaron las autopsias correspondientes a fin de confirmar la causa de muerte y obtener elementos que sirvan para la causa que continúa caratulada como “femicidio” seguido de “doble homicidio”.

Las pericias forenses apuntaron además a la extracción de material genético de las víctimas para contrastar con eventuales rastros en el agresor y conocer si hubo algún intento de defensa.

El Juzgado de Instrucción de San Vicente, a cargo del magistrado Gerardo Casco, remitió un oficio a la División Criminalística de la Policía de Misiones para que realizaran pericias técnicas sobre el acusado. Entre ellas cuentan la prueba de guantelete de parafina en las manos, para corroborar una deflagración de pólvora producto del disparo de un arma. Asimismo tomarán muestras de las uñas de Mogarte para cotejar si hay rastros de ADN de las víctimas.

El resultado de la prueba de parafina fue solicitado porque en un principio se habló de que el joven tenía heridas “compatibles con perdigones” en el rostro.

Sólo restaría confirmar que no hubo otra persona en el hecho. Acerca de esto, en el patio y como así también en las zonas cercanas a la vivienda de Colonia Fortaleza, efectivos de la UR-VIII realizaron rastrillajes en busca de más evidencias y una eventual arma de fuego.

La complejidad del caso hizo que para hoy al menos medio centenar de efectivos, entre los que se cuenta a personal de Criminalística, se aboquen a profundizar la búsqueda de pruebas de todo tipo.

Cabe recordar que Mogarte se movió casi un kilómetro desde la vivienda hasta donde fue asistido por un vecino al que también se le realizó una pericia de parafina al igual que a un familiar.

 

Traslado

En tanto, las autopsias a los cuerpos de las víctimas finalizaron anoche y al cierre de esta edición una ambulancia aguardaba el traslado de los mismos a San Pedro para que los familiares realicen el velatorio y la inhumación.

Las heridas que presentaba la madre en su mayoría eran en manos y brazos (similares a lesiones defensivas). Las víctimas recibieron entre cuatro y seis machetazos cada una.

Un facultativo dictaminó que la joven presentaba “herida cortante superficial en región dorsal derecha, herida cortante profunda en mano derecha con amputación del pulgar, herida cortante profunda en mano izquierda, herida cortante profunda en cara posterior del cuello y herida cortante profunda región interescapular. Los menores también tenían profundos cortes.

 

Las dudas detrás de las heridas del detenido

En las primeras horas posteriores al hecho, el primer parte médico del sospechoso informaba que este tenía lesiones en el rostro compatibles con perdigones.

Tras ser trasladado a Posadas, se pudo constatar que tenía un corte en el cuello, “tractos fracturales” de mandíbula, escoriaciones en el hombro derecho, cara y miembros superiores.

A su vez fue imposible realizarle las pruebas de parafina que habían sido ordenadas por el juez debido a que se encontraba con las manos vendadas.

Por otra parte, la tomografía computada que se le realizó mostró que tenía un orifico similar al que deja una bala en el pecho, pero sin orificio de salida.

En este sentido, tampoco se halló proyectil alguno en el cuerpo. Todas estas aristas que tiene el hecho, hace que la investigación se torne compleja en torno al único acusado.

De esta manera, aún restan por completarse las pericias para poder empezar a reconstruir qué fue lo que sucedió en la vivienda de Colonia Fortaleza.

A todo esto el paciente continúa detenido y su estado de salud ya no revistiría riesgo de muerte.

Se espera que en los próximas horas pueda declarar ante el juez para que de su versión de lo ocurrido, en caso que no se abstenga.