El misionero que triunfa Río de Janeiro

Tomás Fredrich Rodríguez juega en el Niterói Rugby Football Club de Río de Janeiro, flamante campeón Estadual. Con 22 años es puntal en la primera línea del equipo rojinegro.

02/08/2019 09:23

Cuando Tomás Elías Fredrich Rodríguez agarró la ovalada por primera vez, a los 13 años en el club Centro de Cazadores, quizás no se imaginó que el rugby iba a cambiar parte de su vida. Porque luego de formarse en el club “cazador”, además de pasar por las filas de CAPRI y Carayá de Eldorado, le llegó la oportunidad de jugar en el exterior, más precisamente en Brasil.

Actualmente, con 22 años, el misionero forma parte del equipo principal del Niterói Rugby Football Club del estado de Río de Janeiro.

Tomás, quien fue pieza clave en el equipo que se consagró campeón Estadual luego de vencer en la final a Guanabara por 23 a 18, compartió su historia con Line-Out

 

¿Cómo vivís está experiencia de estar jugando allí en Brasil?
Es una experiencia muy linda, sobre todo porque la ciudad, Niterói, es un lugar muy bonito dentro del estado de Río de Janeiro. Lo estoy disfrutando mucho.

 

¿Cómo se dio tu llegada al equipo brasileño?
A través de una agencia de representantes de deportistas, que se llama Toro Sports Rugby Mánager. Ellos sacaron una vacante para jugar en un club de Río de Janeiro, entonces me propuse como candidato, mandé mi currículum junto a los videos jugando. Les llamó la atención y fue así que entré en contacto con el presidente del club y llegamos a un acuerdo. Ellos me ofrecían alojamiento, seguro médico, una bolsa de estudios y una beca de gimnasio y así se dio todo.

 

¿Hace cuánto que estás instalado en Río de Janeiro. Te costó adaptarte, cómo lo estás llevando?
Ahora el 12 de agosto van a hacer seis meses que estoy acá. Y más allá que sea Río de Janeiro, me costó bastante adaptarme. Es que son culturas diferentes y aquí la ciudad es muy pero muy grande. Con el idioma en sí no tuve problemas, pero con la ciudad me costó. No estoy acostumbrado a vivir en una ciudad tan grande, entonces me llevó un tiempo adaptarme, acostumbrarme a vivir con tanto movimiento.

 

En el aspecto deportivo no tuviste problemas. Porque anduviste muy bien y salieron campeones…
Sí, por suerte me pude acomodar rápidamente y desempeñarme muy bien en el equipo. Estoy jugando de pilar y me pude afianzar. Este campeonato que disputamos fue el Estadual y pudimos salir campeones. Ahora nos estamos preparando para enfrentar el Torneo Nacional, que acá el nombre es Brasilero o Brasileirão. Así que preparándonos a full para este nuevo desafío, que será el más alto que vamos a tener en el año.

 

¿Hay algún otro extranjero en el equipo, o sos el único?
Tengo un compañero, un amigo que vive conmigo en la casa que es Manuel Ducamp. El es de Bahía Blanca, vino del club Universitario, y se está desempeñando como apertura. Nos vino muy bien, porque nos dio una gran mano. El resto son todos de Niterói. Hay muchos que, sin bien no son de la ciudad, son del estado.

¿Cómo es un día tuyo en el club. Cuál es la rutina de trabajo que tienen?
Mi rutina deportiva comienza, generalmente, después del mediodía. Voy al gimnasio alrededor de la 1 de la tarde y, habitualmente, son unas dos horas de trabajo en el gimnasio. Después, el entrenamiento de cancha es por la noche, los martes, jueves y sábados. Además, los días que no tengo entrenamiento de cancha, además de gimnasio estoy haciendo cross-fit. Así que es bastante completa la rutina que tenemos.

 

¿En el staff técnico hay solamente gente de Brasil, o tienen algún extranjero también?
El staff técnico, básicamente, está conformado por exjugadores y jugadores del club. Es un punto algo negativo porque no tenemos una figura representativa de entrenador. Tenemos los preparados físicos y exjugadores que analizan y ayudan a formar el equipo. Pero no tenemos a alguien que sea, específicamente, el técnico.

 

Bueno Tomás, para que se conozca un poco tu historia: arrancaste de chico en Centro de Cazadores, después tuviste un paso por CAPRI y por Carayá de Eldorado antes de llegar a Brasil…
Sí, mis inicios fueron en el club Centro de Cazadores a los 13 años, donde estuve unos años. Después me fui a CAPRI para jugar en la M-17, porque en Centro esa categoría se había disuelto, ya que en esa época el rugby misionero no estaba tan desarrollado en categorías juveniles. Después, por motivos de estudios emigré a la ciudad de Eldorado, donde formé parte del equipo del Carayá Rugby Club, hasta que se dio lo de Brasil y acá estamos.

 

¿Siempre jugaste como primera línea, o te desempeñaste en algún otro puesto del pack de forwards?
No, antes jugaba de tercera línea pero ahora, por motivos de altura, de que no crecí más, me cambié de posición y terminé jugando de primera línea, más específicamente como pilar.

 

¿Alguna vez soñaste con esto de estar viviendo afuera y haciendo lo que más te gusta?
La verdad que uno siempre tiene el anhelo de poder irse a jugar afuera. Pero no es algo que te quite el sueño, por ahí se da. Quizás ya no me imaginaba más esa situación, no me lo esperaba, hasta que surgió esta oportunidad y bueno, se dio y ahora estoy acá disfrutando mucho.