Una barra de cereal causa furor entre los obereños

Roxana Aguirre, estudió Diseño Gráfico en la Facultad de Arte y Diseño de UNaM, y se recibió con el packaging de “Pascualito”. Con eso hizo su tesis y le pusieron un 10 por las etiquetas. “Me gustó su trabajo porque es una chica que le pone pasión, ganas. Fue armando todo en base a las barritas, los colores, sus sabores. Le dedicó muchas horas de trabajo. Y para mí significó muchísimo”.

21/07/2019 11:23

La fabricación de barritas de cereales caseras “Pascualito” nació en base a la necesidad extrema, en un momento en que “me quedé sin trabajo y no tenía nada, ni para comer”, recordó el emprendedor Pascual Figueredo (49), quien hoy, con su producto estrella causa furor entre los obereños. Como en toda situación compleja, había que poner “manos a la obra” y “entonces pensé qué es lo que podía hacer. Me surgió la idea de hacer unas barritas de cereales con frutos secos y semillas que en el mercado no existían. La idea fue fusionar los tres ingredientes para que la gente tenga un producto distinto al que está acostumbrada a consumir”, relató este obereño que por muchos años trabajó de cartero y que por ahora se centra en las ventas domiciliarias.

El primero de enero de 2017 era feriado. Figueredo estaba en casa, tenía la heladera vacía pero disponía de un poco de yerba para empezar un mate. “Veía a mi hijo durmiendo, no tenía para comer. Me preocupó la situación y había que hacer algo. De golpe me surgió esa idea y fui directamente a la computadora, ingreso a Internet a buscar información sobre los frutos secos, las semillas, los cereales y pensé en hacer una barrita con todo eso. Al día siguiente salgo a ofrecer sin saber si el producto iba a salir o no. La idea era testear previamente el mercado.

A la gente le interesó. Muchos me dijeron cuando tengas trae que vamos a comprarte”, contó, y confesó que “todo esos dichos me incentivaron a enfrentar el desafío. Era realmente un desafío porque no sabía si iba a salir o no”. Cuando consiguió los materiales, armó la barrita y la puse al horno pensando que la iba a secar, pero el calor causó el efecto contrario. “Me la desarmó. Se derritió el azúcar integral y se armó una zapatilla.

Con el resto de cereal que quedaba armé otras barritas y vi que a temperatura ambiente se podían secar. Con el tiempo se fue mejorando la calidad. Con el comentario de la gente se mejoró también porque siempre tuve en cuenta lo que los clientes opinaban sobre el producto”, agregó, aliviado, porque se iba acercando al objetivo.

Figueredo comentó que la mayor parte de sus ventas son domiciliarias. “Vamos al centro, pateando la calle. Busco vender personalmente porque es un producto nuevo y la gente tiene que conocerlo. Y la manera es que uno explique directamente de qué se trata y cómo está hecho el producto. Sucede que los productos comerciales tenían semillas y cereales, pero de forma separada. Yo hago tres en uno, como le digo a la gente: cereales, semillas y frutos secos”, narró el integrante del grupo “Oberá emprende”.

Apunta a fabricar en grandes cantidades a futuro. “Estoy averiguando una máquina pero si bien tiene una gran capacidad de producción, los costos son muy elevados. Utilizaría la herramienta pero quiero mantener el formato artesanal”, aseveró. También apuesta a los snack saludables. “Quiero abrir una casa de venta de barritas que es el caballito de batalla pero anexarle los snacks, bolsitas de cereales, frutos secos e incorporar un desayunador sano. Preparar un té verde, un jugo de frutas, una ensalada de frutas, acompañado de una barrita de cereal. Sería como una parada saludable para el desayuno o la merienda.

“Lo único que sabía era repartir cartas. Cuando me quedo sin trabajo, armo una empresita que se llamó Oberá Postal Servicios Empresariales. Trabajé muy bien hasta que un día tuve que cerrar las puertas. Ahí fue el momento crucial, y arranqué con las barritas. Pensé en eso porque la gente empezó a tomar conciencia de consumir sano. Los cereales, los frutos secos, empezaron a tener una vigencia especial. Me encaminé por ese lado porque veía un mercado mas rápido para salir de mi situación económica. Y creo que le pegué en el ojo porque fue algo pum para arriba”.

En lugar de tomar un café con medialunas, se podrá ingerir algo sano. Como para que la persona que llegue no sólo se siente a comer, sino a conocer la variedad, como un paseo turístico”, deslizó quien mensualmente elabora unas tres mil barritas.

Una vez que finalice los trámites del permiso “sería ideal llegar a las Cataratas del Iguazú, a San Ignacio, a la Cruz de Santa Ana, y otros lugares turísticos de interés. Que la gente sepa que en Misiones tenemos una barrita de cereal artesanal, la más completa del mercado porque tiene los tres componentes”, reseñó Figueredo, para quien “la garantía es mi trabajo” y que a pesar del éxito prefiere ir “paso a paso”.

“Tengo sólo séptimo grado. Pero vengo de una familia de vendedores, mi mamá, mi abuela. Tengo al vendedor natural incorporado. Me sale fácil. Me gusta la venta”.