Los hermanos de América

Detrás de la consagración de El Timbó de Jardín en la Liga de Puerto Rico, yace una historia más que particular. Los hermanos Braian, Matías, Emanuel y Pablo Reis jugaron de titulares para el campeón y marcaron ¿un récord? Atento el Guiness

09/07/2019 21:07

LEGADO. Pablo, Braian, papá Luis, Emanuel y Matías, tras la consagración del domingo. Los Reis ya son toda una leyenda del fútbol misionero.

Los Barros Schelotto o Funes Mori no le llegan ni a los talones. Ejemplos de hermanos que juegan juntos y en un mismo equipo hay muchos, pero ninguno que comprenda a cuatro con la misma camiseta. La excepción, quizás un récord, la tienen Braian, Matías, Emanuel y Pablo Reis, que el último domingo se consagraron campeones de la Liga de Puerto Rico junto a El Timbó.

Todos ya habían jugado juntos y hasta se habían consagrado como parte de un mismo plantel. Sin embargo, ayer marcaron otro hito en la llamativa historia, al convertirse por primera vez en campeones jugando todos como titulares. Tiembla el Guinness.

“Es la primera vez que los cuatro salimos como titulares y logramos el campeonato. Es una satisfacción jugar con ellos y ganar de esta manera en el clásico de la ciudad”, le dijo Pablo Reis (25) a EL DEPORTIVO ayer, tras los festejos que convulsionaron y dividieron Jardín América.

HAY AGUANTE. La barra de El Timbó dijo presente en la última fecha, como durante todo el campeonato. Fue una tarde inolvidable

Es que la mano venía así. El Timbó aventajaba por tres puntos en lo alto de la tabla a su escolta, Deportivo Jardín, que el domingo por la última fecha debía ganar para alcanzarlo y forzar un desempate por el título. Nada de eso pasó: Matías Reis (21) abrió la cuenta a los 11 del primer tiempo y Adrián Machado sentenció el 2-0 para El Timbó en el complemento.

La dinastía Reis tiene a Pablo, que juega de delantero; al goleador de ayer, el mediocampista Matías; Emanuel (22), que también es volante; y Braian (19), “el más joven y que hoy jugó de volante”, explicó Pablo, aún emocionado.

El récord podría ser incluso superior si no fuera porque el quinto y último hermano de los Reis, Lucas (29), se dedicó al rugby. “Es de madera para el fútbol”, bromea Pablo. Si no, ayer habrían sido casi la mitad del equipo. Realmente insólito.

FESTEJO HASTA LA MADRUGADA. La caravana tras el triunfo ante el clásico rival se extendió por varias cuadras. Todo se tiño de verde en Jardín.

“Luis y Ninfa, mis viejos, estuvieron en la cancha y siempre nos acompañan, están contentos y emocionados. No sé si hay registros de cuatro hermanos jugando juntos”, preguntó Pablo Reis, quien se prepara junto a Crucero del Norte para afrontar el próximo Torneo Federal A. Y a la hora de responder quién fue el mejor de los cuatro ayer, la tiene clara: “El mejor fue el equipo”.

No obstante, a la hora de hilar fino, el hermano entrevistado se confiesa: “Braian, el más chico, es el más habilidoso. Por ahí no lo puede demostrar por la posición en la que está jugando y menos en un clásico como el del domingo, pero es el más vivo con la pelota”, admite Pablo.

La pasión que los Reis tienen por el fútbol -salvo Lucas, el rugbier, claro- nació de Luis, el papá. Desde pequeños, en el corazón del barrio Hermoso de Jardín América, el hombre les enseñó a patear la pelota. Y ya de grandes, los acompañó en cada paso junto a la caprichosa. “Cuando éramos más chicos, viví 4 años en la pensión de Guaraní Antonio Franco. Y él se desvivía, siempre iba y venía, nos acompañó a todos siempre”, contó Pablo. Claro que, tras la consagración del domingo, la familia se reunió para una cena especial. Allí los cinco hermanos y sus padres celebraron de manera íntima mientras afuera el pueblo no paraba de festejar.

¿Cómo se siente jugar con los hermanos al lado? Pablo reconoce que, al principio, no fue fácil. “Los primeros partidos, eso me jugaba en contra. Como soy el más grande, si le pateaban o le hacían algo a alguno de ellos, enseguida reaccionaba y ligaba de arriba una amarilla. Así hasta que tuvimos una charla. Ahora trato de calmar los ánimos nomás”, se ríe el mayor de los Reis futboleros, quien de todas maneras reconoce que “si se pone áspero y hace falta, siempre voy a estar ahí para defenderlos. Es mi sangre”. Los hermanos sean unidos.

Claro que, más allá de ese costado, está lo positivo. “Vivir un gol de tu hermano, ganar un clásico o un campeonato con ellos, jugar en familia, todo eso es lo más hermoso que existe. Es difícil de explicar con palabras. Se vive como una pasión tener a tus hermanos al lado”, resume el player, que el domingo vivió todas esas sensaciones juntas en apenas 90 minutos.

Pablo dice que ya no le puede pedir más nada al fútbol. “No cambio por nada lo que viví el domingo, ni por jugar en Primera. La plata no te da la felicidad que te entrega jugar con tus hermanos al lado. El fútbol ya me dio todo. Lo que venga ahora es apenas un extra”, cierra el abanderado de los Reis, los protagonistas de un fin de semana histórico en Jardín con sabor a récord mundial. Que viva el fútbol.

 

Fotos: gentileza H. Cambeiro.