Elena y el francés Pierre, madre e hijo, viven en la calle y necesitan ayuda

Ella es misionera, se casó en Francia donde tuvo dos hijos y volvió a Posadas hace varios meses. Alquilaban una habitación pero fueron desalojados. Necesitan asistencia médico-psiquiátrica y alimentaria. Los vecinos se cansaron de pedir ayuda a Derechos Humanos, Desarrollo Social y al Consulado.

04/05/2019 18:51

Imagen ilustrativa

“Intentamos por los canales institucionales, intentamos por nuestros medios ¿qué más se espera que hagan los ciudadanos para ayudar a Elena y a su hijo Pierre? No son chorros, ni malas personas. Son dos personas enfermas”, aseguraron los vecinos del barrio El Palomar, que ven con desesperación la angustiante situación por la que atraviesan una madre y su hijo en situación de calle.

Según el testimonio de las personas que ven cómo se agrava la condición sanitaria y psicológica de Elena y Pierre, la historia se remonta a octubre del año pasado cuando alquilaron una habitación a su regreso de Francia a la tierra colorada.

“A mediados de marzo de este año, llegó una señora en taxi y les trajo pasajes para España para los dos con un sobre con euros para el viaje y para el tramo Madrid-Paris. El pasaje de Elena era ida y vuelta y el de Pierre era sólo ida a París. Se produjo una discusión muy fuerte porque Elena dijo que no iba a viajar, Pierre quería y rogaba a su mamá subirse al taxi para ir a la Terminal rumbo a Buenos Aires y así emprender la vuelta a Francia. Incluso hubo agresión de ella hacia el joven que tiene 28 años”, narró una de las vecinas preocupada porque llegue la asistencia a los dos.

Al día siguiente todos observaron que ambos habían sido desalojados de la habitación y, con sus pocas cosas, estaban instalados en la vereda de ese mismo alquiler. “Frío y lluvia y ellos en la vereda durmiendo y comiendo de la caridad de los vecinos o de la gente. Les dieron un colchón para que no duerman sobre el piso. Pero detrás hay una triste historia de enfermedad, miseria y desidia”, explicaron.

Elena tendría una hermana en Posadas pero sin un trato frecuente. Pierre, tendría Asperger y le cuesta hacerse entender porque no habla español. La mujer expresa un carácter fuerte y, muchas veces, agresivo no sólo con el joven sino con los vecinos.

“Hay una mujer que llegó a hablar varias veces al Consulado de Francia pero no quieren tomar el caso. Otra llamó al ministro de Desarrollo Social Lisandro Benmaor y a la Subsecretaría de la Mujer. También a la Municipalidad de Posadas y al Ministerio de Derechos Humanos. Pero todos dicen no poder hacer nada. El Consulado ofreció tramitar informes médicos con el fin de conseguir una pensión para Pierre que le ayudaría con el problema de la vivienda, pero él no se vale por sí mismo y la madre tampoco”, contó un hombre del barrio.

“Nadie ya quiere tenderles una mano o plato de comida, porque no les gusta que vivan en la vereda de sus casas, o porque tienen hijos pequeños y les asusta que puedan hacerles algo por la inestabilidad psicológica de ambos. Inclusive la situación se agravó cuando, con las lluvias pasadas, Pierre se enfermó de gastroenteritis y Elena se negó a llevarlo a Hospital. Le dio algo que no sabemos qué es. Pero sí sabemos que en el feriado de Pascuas, varias casas fueron utilizadas como baño, de alguien enfermo, en la calle y bajo la lluvia”, reveló una vecina.

La misma se preguntó “hasta dónde debemos intentar como ciudadanos y como personas que alguien nos apoye, cuando vemos que las cosas se nos escapan de las manos y de las potestades que tenemos. Todos queremos colaborar, no estamos abandonando todo en manos del Estado provincial. Pero no tenemos un traductor de francés, no somos médicos para tratar a dos personas desequilibradas que, tal vez con un mínimo de contención, se encontrarían en otra situación. No sólo ellos dos sino todos los vecinos que venimos hace meses ayudando a paliar la situación. No creo que nadie pueda ser indiferente a salir a diario de su casa (aquellos que sí la tenemos) y ver dos personas durmiendo en el piso, intentando ser prolijos y limpios (Elena va al Hospital a lavar su ropa y la tiende en los árboles y arbustos de la vereda), con hambre y además en el caso de Pierre recibiendo castigos físicos”.

Con indignación y dolor, expresó: “¿Están esperando que algo más grave pueda suceder para tomar el toro por las astas? ¿O acaso están esperando que otro tome la responsabilidad de una situación que tiene matices diferentes y que nadie quiere tomarla ni como propia, ni como tarea en equipo de funcionarios de Acción Social, Derechos Humanos, Salud y Municipalidad?”.