Después de 30 años, el cine volvió a resurgir

Carlos Imamura maduró la idea y puso en funcionamiento la sala. Es como una satisfacción personal pero, además, de suma importancia para Jardín América y localidades vecinas. El ideólogo confesó su miedo a las críticas de la ciudadanía pero que “hasta el momento el 95% de los comentarios son halagadores y satisfactorios”.

21/04/2019 13:59

18×25 posee la edificación que alberga a la sala, ubicada sobre la avenida libertad y dotada de múltiples comodidades.

Varias generaciones de jardinenses crecieron sin la fantasía de husmear en la cartelera y organizar una salida al cine como sucede en otras localidades. Es que hace alrededor de treinta cerró la última de las salas de proyección de películas que era el lugar de “escape” para gran parte del pueblo, sobre todo los fines de semana. Pero hace poco más de tres semanas ese espacio volvió a resurgir en la ciudad. Y generó expectativas y comentarios. Lo hizo de manos de Carlos Alberto Imamura, un hijo dilecto de la ciudad que, recibido de contador, vislumbró esa necesidad en el municipio y puso manos a la obra hasta concretar un sueño, que es propio y, a la vez, de muchos otros vecinos.

Emplazado sobre la céntrica avenida Libertad, en un local donde antes funcionaba una importante tienda de ropas, tomó vida Cine Star, un proyecto que “se gestó hace mucho tiempo”. Contó a Ko’ ape que el nombre surgió buscando una alternativa “que sonara como los cines famosos, como una referencia a los comienzos del “séptimo arte” o a las estrellas de cine. Pero solamente por como suena, por nada especial”.

El emprendimiento tiene una capacidad de 120 butacas, totalmente alfombrado, climatizado, con sonido digital y pantalla de 25 metros cuadrados. En la antesala funciona un servicio de buffete, con un lugar amplio, confortable y climatizado, donde, antes de ingresar, los espectadores pueden disfrutar de los pochoclos, golosinas, café o gaseosas.

Para Imamura, “es algo increíble porque yo era amigo de uno de los operadores del último cine que hubo en Jardín América. Y los fines de semana, por la tarde, él me pasaba a buscar e íbamos a dar vuelta los carreteles de cinta de las películas (eran de 36 milímetros tipo rollo fotográfico) para dejarlos en punta para la próxima función”. En realidad, “eran latas con rollos de cinta adentro y al pasar quedaba en la punta entonces teníamos que rebobinar y dejar todo en orden en las latas. Era muy lindo porque conocías todas las películas y era como que te metías en un mundo imaginario, que te transportaba”.

Además, “veía esa sala hermosa con los afiches, con títulos de películas que te transportaban como a otro mundo, a otros países”. Era un sueño que ahora concretó. Añadió que para su edad “era un mundo imaginario, muy lindo. Siempre me quedó en la cabeza. Siempre me gustó el cine y, treinta años después la idea surgió sola, sin que la busque, se presentó la posibilidad y las ganas de hacerlo”.

En cuanto pudieron, comenzaron a averiguar todo respecto a la tecnología empleada, a lugares físicos para instalar el espacio y “se dio todo automáticamente. Tuvimos la posibilidad de acceder a equipos técnicos, justo lo que estábamos buscando de acuerdo a las necesidades de la localidad. Lo mismo pasó con el espacio físico. Conseguimos como caído del cielo un local de 18 por 25 metros que nos permitió montar todo esto, y en pleno centro de la ciudad, con suficiente espacio para el estacionamiento. Un local de esas dimensiones y en un espacio tan neurológico es difícil conseguir”, confió.

Hay mucha aceptación en las redes sociales, los vecinos se interesan por la iniciativa y preguntan por la cartelera. Según Imamura, la gente en la calle se muestra feliz. “Está chocha porque es una salida con sentido. Invitás a tus amigos, a la familia y vas a ver una película. Pero no es sólo el hecho de verla sino el hecho de los preparativos para salir a un paseo, llegar al cine, comprar golosinas, ver a otra gente, ingresar, sentarte y disfrutar. Son tres horas que te ausentás de tu casa.

Eso a la gente la renueva, la reconforta”. A su entender, es una salida con sentido “porque no es lo mismo salir a caminar sin rumbo. Cuando te vas al cine volvés con el alma reconfortada porque además ves una película que es una obra de arte”.

El emprendedor, quien fue propietario de una de las primeras radios FM de la localidad, recalcó que “para mí es una alegría, una emoción”. Más aún porque “la gente está feliz de volver a tener un espacio para concurrir, sobre todo los fines de semana. Y es una opción más que nada para los chicos, que tienen un lugar donde mirar películas y pasar un fin de semana divertido, distinto. Y los grandes, a quienes les gustan las películas, tienen la opción de una salida diferente, una salida con sentido”.

Dueño del cine y de una “maravillosa idea”, indicó que “cuando uno emprende algo, siempre tiene miedo que te critiquen algo pero hasta el momento el 95% fue todo halagos, palabras lindas, satisfactorias. Obviamente es difícil complacer a todo el mundo pero, si estamos complaciendo a más de la mitad, ya estamos muy bien”.

Y los recuerdos vienen a la mente y dibujan una sonrisa en el rostro del protagonista. “Fueron años muy lindos. Los cines de hoy tienen otra tecnología, no son salas tan grandes como las de antes, pero en todo el país tienen salas estandarizadas, el mismo modelo. Estamos todos muy contentos de volver a tener cine aquí”.

Muchos vecinos de la ciudad como de localidades vecinas como Puerto Leoni, Hipólito Yrigoyen y colonias Oasis, Primavera se suman a la propuesta. De a poco “está viniendo la gente porque la promoción le está llegando, hace poco que arrancamos. La gente se entera de a poco, de boca en boca pero está participando, se notó que el que llegó un fin de semana, regresó al otro y con nueva compañía. Realmente se van acrecentando los clientes”.