“La bicicleta fue una terapia, aprendí a vivir de nuevo”

Una accidente automovilístico dejó a Néstor Ramón Negro con una seria lesión en el brazo izquierdo... su recuperación fue arriba de la bici. Hoy compite en la categoría Master D en ciclismo de montaña y casi siempre se sube al podio.

13/04/2019 16:11

Néstor Ramón Negro encontró en la bicicleta su terapia para rehabilitarse tras un accidente automovilístico.

Una de las primeras veces que se subió a la bici fue después de una lesión que lo alejó de las canchas de fútbol. En ese momento todo era recreativo, la idea de competir no estaba entre sus opciones. Esa posibilidad apareció después de un accidente automovilístico que casi le costó su brazo izquierdo. Fue ahí que la bici apareció no como algo recreativo, sino como una terapia… y el paso siguiente era la competición.

O al menos así lo sintió Néstor Ramón Negro, el protagonista de esta historia. Con 61 años compite en la categoría Master D en ciclismo de montaña y repite a quien quiera escucharlo. “La bici es una de las mejores cosas que alguien puede hacer”. Él lo vivió en carne propia. En un mano a mano con EL DEPORTIVO contó como nació esta pasión que se mueve en dos ruedas. El deporte como terapia.

¿Cómo fue que comenzó a andar en bici?
Fue a partir de una lesión. Yo jugaba al fútbol en equipos de barrio y a los 30 años tuve una rotura de ligamento. Tenía que operarme y la operación era complicada, no como hoy. Tenía miedo de operarme y como ya tenía 33 años, me pregunté para qué si ya no iba a jugar profesionalmente. Entonces dejé el fútbol y algo tenía que hacer, así empecé a andar en bicicleta. Soy nacido acá pero criado en Buenos Aires y todo eso ocurrió cuando estaba allá. Cuando regresé seguí con la bici y tengo un grupo de Amigos en Bicicleta, así se llama, y hacíamos cicloturismo por toda la provincia.

¿Andaban por los lugares turísticos?
Sí, exacto, la mayoría de los integrantes del grupo son de Eldorado, Puerto Piray, Esperanza, Wanda. En Posadas tengo un grupo al que pertenezco, se llama “MTB Rural Misionero”, es clismo de montaña y rural. Me sumé a este grupo.

¿Pero todo era más recreativo?
Sí, pero hace dos años atrás los muchachos empezaron a insistir de que participe en competencias. Y el MTB Rural Misionero hace el Desafío de los Cerros, un desafío de 74 kilómetros que se hace en Candelaria. Me preguntaban porqué no participaba y yo le decía que no me gustaba porque realmente al competir se pierden otras cosas, como la cuestión de la distracción. Entonces decía que no me gustaba, pero me insistían que participe, que una vez que empezara me iba a gustar y después no iba a dejar más. Y ocurrió algo así.

¿Entonces su primera experiencia en competición fue en el Desafío de los Cerros?
Sí, en 2017.

¿Y cómo le fue?
Bien, tuve la suerte de llegar sexto. Mi objetivo era, primero y principal, poder hacer el recorrido, completar la competencia. El segundo era que no me ‘barran’. Porque hay un tiempo para hacer el recorrido de 74 km y un vehículo sale a hacer el recorrido para buscar a los que van quedando. Eso se llama ‘hacer el barrido del circuito’. A los que quedan atrás, cuando llega el vehículo los levantan. Yo quería llegar subido a la bicicleta. Entonces mi primer objetivo era llegar, que no me barran y llegué sexto, por suerte.

¿Y desde ahí se sumó a la competencia?
Ahí me gustó. Al final resultó como me decían. Aparte yo tuve un accidente en el auto, volqué con la camioneta del trabajo y casi perdí el brazo…

¿Hace cuánto?
Fue hace tres años, antes de comenzar. Por eso la bicicleta fue un cable a tierra y algo que me ayudó a la rehabilitación de mi mano. Me ayudó mucho. Entonces me aboqué a la bicicleta, a la competencia que era algo que me sacaba del problema que yo tenía, porque de golpe y porrazo no podía trabajar, cambió mi vida en todo. Yo no podía agarrar un pedacito de pan para llevar a la boca.

¿Ahora sí?
Sí, recuperé movilidad. Fue como una terapia, aprendí a vivir de vuelta gracias a la bici. Por eso siempre le digo a todos que la bicicleta es una de las mejores cosas que alguien puede hacer. Yo jugué al fútbol, y es de impacto, a veces violento por el contacto físico y la bicicleta no, es individual, no hay contacto, es armonioso. Al correr uno trabaja todo el cuerpo y los miembros inferiores, mucho tobillo, rodilla, cadera. Uno sale a correr y normalmente lo hace en el piso duro y a veces no tiene la zapatilla adecuada. En el caso de la bici no es impacto, es armonioso y se trabaja todo.

¿Qué otros cambios notó, además del brazo?
Recuperé el movimiento del brazo, de los dedos, fuerza. Ahora no puedo cerrar bien la mano pero en la bicicleta ando cada día mejor porque voy superando los miedos. Nosotros andamos en caminos rurales y subimos cerros, hay que bajarlos y al bajar se requiere cierta técnica y fuerza, por ejemplo, en las manos. Trabajan mucho los brazos y adquiere fuerza. Todo me sirvió.

Cuénteme un poco de las competencias… Después del Desafío de los Cerros no paró más…
Ya no paré más, donde haya una competencia y pueda, voy. Por eso me gustaría tener alguna ayuda, sponsor, de alguien que pueda colaborar para poder seguir. No sé a quién recurrir. Hasta el momento no tengo a nadie. Lo mío es amateur pero represento a la provincia, en este caso en el Campeonato Regional de Itapúa que se corre en Paraguay, donde el año pasado salí tercero y este año mi objetivo es salir campeón. Ya corrí dos fechas este año y salí segundo en ambas.

¿Todas son en caminos rurales?
Sí, todo en caminos de tierra, en caminos rurales. Todo lo que hacemos nosotros es mountain bike, ciclismo de montaña, para eso Misiones es ideal. Toda esta zona es espectacular. En Paraguay es muy lindo, con la diferencia que ellos están mejor organizados en cuanto a competencias. Acá no tenemos incentivo. Por ejemplo los premios, no se le da la seriedad que se le da en Paraguay, donde cada jugador sólo por llegar tiene su medalla, lo que nos incentiva porque no todos podemos hacer podio.

¿Se acuerda de la cantidad de competencias en las que participó?
No, porque no sólo hago las competencias del campeonato, sino que me anoto en competencias que no están en el campeonato como entrenamiento y aparte porque es diferente entrenar que competir. Son distintos esfuerzos y la única forma que uno aprende es compitiendo. Porque uno intenta superarse a uno mismo, de hecho cuando yo comencé tenía 92 kilos y ahora tengo 75-76 y también me cuido con la comida. La bicicleta cambió toda mi vida. Es un esfuerzo que hago porque me gusta y porque tengo mejor calidad de vida, sino estaría tirado, gordo, tendría más limitaciones de las que tengo. Y cambia la vida con respecto a los amigos. Siempre estoy ansioso de ir a las competencias para encontrarme con todos, con mis amigos, las personas que son como mi familia, porque comparto siempre. Y cuando salgo a la pista me olvido del mundo, de los problemas. Así que le recomiendo al que pueda, que se sume. Siempre inculco eso.

Cuénteme sobre su bici…
Es una todo terreno, una Benzo fabricada acá. Es una bicicleta para andar por la calle y yo le cambié la amortiguación porque por mi problema de la mano necesito tener una suspensión más suave a veces, entonces tengo una suspensión de aire. Mi bicicleta tiene un valor relativamente barato, algo así como 60 mil pesos. Es de las bicicletas de competencias más baratas. Está un poco mejorada, que es lo que puedo económicamente y anda bastante bien. Me da resultados.