Femicidio de Antonella: la SAIC recuperó el 85% de los datos del celular de la joven

La labor permitió generar el resguardo de la información. Resta clasificar mensajes. El teléfono móvil de Vargas también fue examinado y los archivos serán cotejados.

09/04/2019 10:19

CONMOCIÓN EN LA CHACRA 179. El jueves cerca de las 14 los vecinos hallaron muerta a Antonella Rocío Bernhardt.

Ni resetear o formatear, tampoco quitar y desaparecer el chip, fue un impedimento para que los peritos de la Secretaría de Apoyo para las Investigaciones Complejas (SAIC) recuperaran ayer casi la totalidad de los datos que almacenaba el teléfono móvil de Antonella Rocío Bernhardt (27) y que su presunto victimario admitió que intentó borrar antes de ser detenido a pocas cuadras del escenario del crimen, el jueves 4 de abril en la chacra 179 de esta capital.

Con la primera parte de la labor de informática de la SAIC cumplida, resta analizar si los mensajes hallados son suficientes para apuntalar la sospecha de una relación sentimental entre Bernhardt y Cristian Daniel Vargas (29). Pero también si entre los archivos de video y fotos existen registros de una relación sexual previa que, según el sospechoso, la joven habría grabado para extorsionarlo con ese archivo para que le entregara dinero, o de lo contrario se lo haría llegar a su esposa.

La coartada de Vargas, expresada en su indagatoria el sábado al mediodía ante el juez de Instrucción 3, Fernando Verón, intentaría que la imputación por “femicidio” no avance hacia su confirmación ni se le dicte prisión preventiva por tal delito, que prevé una condena a perpetua.

El aprehendido sostiene que es inocente y que lo sucedido en el departamento de la calle Comandante Miño 980, frente a la bahía El Brete, fue un accidente derivado de una discusión, forcejeo y golpes, que culminó con la joven con un cuchillo en la garganta y su deceso por shock hipovolémico que Vargas no pudo evitar, y que decidió escapar luego de que las vecinas le recriminaran en la puerta los gritos y ruidos de pelea que percibieron.

También se desprendió de su declaración, confiaron fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN, que Vargas creyó que aún podría estar viva Antonella y que por tal motivo, tal como muestra el video grabado por una vecina, desde la ventana cuando emprendía su salida, llamaba por su nombre a la víctima y, como no le respondía, sostuvo que podría estar durmiendo.

Los analistas de la SAIC también recogieron los datos del celular de Vargas y los cotejarán o entrecruzarán con los mensajes de Bernhardt, con varios puntos a intentar establecer, por ejemplo, si ambos estaban en el inicio de una relación sentimental, si el acto sexual que asegura Vargas fue casual o fruto de varios días de conocerse, en el caso de ella como parte del emprendimiento de servicios de fiestas que el imputado ofrecía en escuelas secundarias, por ejemplo para recepciones de quinto año, o si habían manifestaciones de afecto que corroborarían el lazo o vínculo lo que dejaría al sospechoso con mínimas chances de evitar la acusación por “femicidio”.

 

No huyó lejos

Cabe señalar que a Vargas lo detuvieron a pocas cuadras del inmueble de la chacra 179, donde fue grabado por el teléfono celular de una propietaria del edificio, de 68 años, que se atrevió además a golpear la puerta y hacerlo salir, presuntamente, tras apuñalar y acabar con la vida de Antonella.

Vargas reconoció que participó en el hecho pero no se sentía autor del crimen. Apuntó que la víctima fatal inició una discusión y pelea porque lo habría amenazado con mostrar imágenes de ambos desnudos que ella había tomado con su teléfono celular y se las enviaría a su esposa si no le entregaba dinero y que, en el forcejeo por intentar quitarle el aparato de las manos, para borrar, también pugnó por quitarle el cuchillo que ella había tomado con su mano derecha.

En ese instante, siempre siguiendo la declaración del apuntado, un movimiento brusco finalizó con el elemento -cuchillo con dientes- en el cuello.

 

Presunto temor

Sobre el desenlace y su escape, el sospechoso habría sostenido que se atemorizó y buscó huir, sin dar datos coherentes en cuanto a por qué cerró con llaves e intentó irse de la vivienda.

Tal como adelantó este Diario, entre los puntos clave en contra del sospechoso, tras ser atrapado en proximidades a la delegación de Prefectura Posadas, los uniformados lo requisaron y hallaron en un bolsillo del pantalón un teléfono celular que no era de su propiedad y que coincidía con el de Antonella.

Su teléfono móvil se lo olvidó en la vivienda, donde dejó la llave de la canilla del lavatorio del baño abierta, tras enjuagarse las manos y limpiar un cuchillo del tipo tramontina. A corta distancia, Benrhardt se moría desangrada, prácticamente desnuda y tirada en el piso de su habitación.