Golpe “boquetero” en Los Helechos: se llevaron 200 mil pesos

Sucedió este viernes de madrugada en una tealera de la ruta provincial 5. Neutralizaron al sereno y lo encerraron en el baño tras ponerle un trapo con somníferos en la nariz. Cortaron los macizos con una amoladora.

09/02/2019 16:48


RESTOS. Así quedó uno de los macizos abiertos por los delincuentes, que se alzaron con dinero en efectivo y un arma de fuego.

 

Tres audaces “boqueteros” perpetraron ayer un violento golpe a un secadero de té en Los Helechos, donde golpearon y durmieron con somníferos a un guardia para luego abrir nada más y nada menos que tres cajas fuertes y alzarse con 200 mil pesos y un revólver calibre 22 largo.

La pesadilla para el sereno duró poco más de tres horas, en las que permaneció encerrado en un baño. Tras ganar la calle por el ventiluz, logró dar aviso a las autoridades. Efectivos de las comisarías de la zona y de Investigaciones de la Unidad Regional II de Oberá buscaban anoche intensamente a los maleantes.

Las fuentes contaron a PRIMERA EDICIÓN que todo comenzó a las 23 del último jueves en el predio emplazado sobre la ruta provincial 5, cerca de la zona conocida como La Báscula, a unos diez kilómetros de Oberá. Allí funciona un secadero, propiedad de una conocida familia de la Zona Centro.

A esa hora, el guardia de una empresa de seguridad obereña cenaba cuando fue sorprendido desde atrás por tres delincuentes, quienes lo golpearon en el rostro y lo patearon en las costillas.

Sin darle tiempo a reaccionar, los delincuentes le apoyaron un trapo con algún somnífero en la cara y lograron así evitar que reaccionara. Tras robarle el teléfono celular, lo encerraron en un baño lindante a las oficinas.

Sin poder hacer más nada, el sereno debió escuchar luego cómo los ladrones “reventaban” las cajas fuertes de la empresa, mediante el uso de una amoladora. Se armó de coraje y, tras intentar sin éxito forzar la puerta del sanitario, logró quitar el vidrio del ventiluz y correr hacia la vivienda más cercana.

El guardia aseguró luego a la Policía que logró liberarse cuando amanecía, es decir, entre las 5 y las 6. Como no encontró a los vecinos, regresó al secadero y se encontró allí con uno de los empleados que se preparaba para iniciar la jornada. Juntos llamaron a la Policía.

La llegada del dueño de la empresa y de los uniformados permitió reconstruir el accionar de los “boqueteros”.

Se cree que forzaron una ventana para ingresar al depósito y sorprender al guardia. Tras encerrarlo, abrieron tres cajas fuertes y se alzaron con 200 mil pesos y la mencionada arma de fuego.

No eran improvisados: cortaron los cables de la alarma y evitaron así ser descubiertos por la sede central de la firma de seguridad. Se sospecha, además, que actuaron desde las 23 hasta las 3.

En esas cuatro horas se alzaron con el botín e incluso habrían tenido tiempo de escapar, ya que recién después de las 5 las autoridades tomaron conocimiento de lo sucedido.

La Policía montó un operativo cerrojo para dar con los autores del robo. Al respecto, buscaban pistas en la zona a los fines de determinar en qué vehículo se movilizaban.

Otro punto a definir es si sólo esos tres ladrones iniciales conformaron el “grupo comando” o si, por el contrario, una vez reducido el guardia de seguridad ingresaron más individuos a la escena.

En el caso interviene el magistrado Horacio Heriberto Alarcón, titular del Juzgado de Instrucción 2 de la Segunda Circunscripción Judicial, con asiento en Oberá, quien ordenó una serie de pericias en la escena a los fines de levantar rastros que permitan llegar a los delincuentes.