Una “química” perfecta entre la profesión y el amor al arte

Raquel Pons es bioquímica y “ama el arte en todas sus expresiones”. Su pasión por la pintura comenzó cuando era una niña. Pero, por años fue una “asignatura pendiente”, hasta que se lanzó al mundo de los colores.

06/02/2019 11:50

Desde siempre le gustó pintar, pero con una familia con tres hijos y su profesión, la cual es bastante exigente, lo tenía como una asignatura pendiente.

Cuando a los cuarenta y tantos sintió que sus hijos ya no la necesitaban tanto, o casi nada, y se empezó a hacer sentir la presbicia, se preguntó: ¿para cuándo?

Con hijos en la facultad, no abundaba el dinero. Pero empezó a comprar de a uno óleos de colores primarios y alguna maderita. Un poco improvisada, simplemente se largó. Para ese entonces, en 2005 llegaba a su vida el profesor José Fernández, gran artista con una generosidad sin límites, quien además de enseñarle a pintar, le llevó a conocer la historia del arte, abriéndose ante ella un mundo antes desconocido.

De la mano de él, aprendió diferentes técnicas, siempre dentro de la pintura figurativa o a lo sumo impresionista. Pero un día conoció la pintura abstracta, a la que hasta ese momento se había resistido y simplemente le fascinó. Siente que con la abstracción puede transmitir estados de ánimo o características de su personalidad mucho mejor que con la pintura figurativa. Disfruta empezar una obra y no saber cómo o cuándo va a terminar.


También descubrió que le gusta escribir. Al final de la nota van a encontrar un poema que a ella le representa y quiere compartir con todos los lectores. Es la primera vez que publica algo escrito por ella, y le agradece la oportunidad a SextoSentido. A la vez, eso la pone un poco nerviosa pensando si a ustedes les gustará, yo estoy segura que sí.

De todos modos, le cuesta pensarse como artista. Lo toma como un pasatiempo o una terapia anti-estrés.

En casa tiene un pequeño taller. Resultándole un placer perderse allí sola en su mundo con su música y su pintura. Y cuando llega la verdadera inspiración, pierde noción de tiempo y espacio, para entrar en un estado casi límbico, casi indescriptible.

Pero el proceso creativo requiere tiempo y dedicación, de los cuales no dispone tanto hoy día. Pero espera en un futuro no muy lejano, ya jubilada, poder dedicarse de lleno a esto que es su pasión.

Mientras tanto Raquel, el tiempo que dispone entre el laboratorio, la familia, y la casa, es sólo para ella sus poemas, su música y sus pinturas.

Cuando llega la noche, pero el sueño no.
Cuando el alma alterada, desborda, sufre, llora.
En una revolución interior.
El rojo, con rabia
E incontenido dolor,
El amarillo tratando de apaciguar la tensión.
El violeta transmutando tanta emoción.
A unas vetas de verdes para que la esperanza me dé la templanza,
Y encontrar la paz interior.

Colabora
Claudia Olefnik.
Artista plástica.
Responsable del Taller Monarcas.
0376-4720701