Hace ocho años pide una vivienda para su mamá postrada tras un ACV

Alquila una casa en la que no se puede ni abrir la silla de ruedas por lo pequeña. Cobra una pensión de seis mil pesos y sólo el alquiler cuesta cinco mil. La hija aseguró que renuevan los papeles en el IPRODHA pero no les dan una respuesta.

03/02/2019 20:57

PRIORIDAD. “Priorizamos siempre el techo antes que la comida”, admitió su hija.

Noemí Sosa, la hija de María Esther Coronel, está desesperada y no sabe a quien más recurrir. Hace ocho años que presenta una y otra vez los papeles para acceder a un vivienda para que su mamá, postrada tras una ACV, pueda tener una vida más digna.

PRIMERA EDICIÓN visitó a la familia en la vivienda que alquilan. Un pequeño departamento de dos ambientes en el que es imposible siquiera abrir la silla de ruedas de Esther debido a las dimensiones.

“Pido por favor que me den una solución, no quería llegar a esto pero estoy desesperada realmente”, dijo Noemí a PRIMERA EDICIÓN.

La historia familiar es compleja pero todo empeoró hace aproximadamente diez años cuando a Esther le diagnosticaron cáncer de mama. Comenzó con los tratamientos e intervenciones y las 20 sesiones de quimioterapia le dejaron secuelas: hemorragias digestivas, una úlcera sangrante y problemas en el corazón fueron las consecuencias de un tratamiento agresivo.

“Debieron extirparle una mama pero quedó un ganglio pegado a una arteria que va derecho al corazón. Eso no se puede tocar ni operar por lo que siempre se hace estudios a ver cómo evoluciona”, explicó Noemí.

Hace siete años padeció un accidente cerebro vascular (ACV). “Los médicos de la guardia me dijeron que la lleve a mi casa para que muera ahí porque no había nada para hacer”. Sin embargo, Noemí logró hablar con directivos del hospital que le consiguieron una cama para su mamá que atravesó un proceso largo de recuperación que dejó secuelas: tiene hemiplejía por lo que pasa sus días postrada en una cama, sólo puede manejarse en silla de ruedas y apenas habla. “Le estamos enseñando todo de nuevo, es como un bebé”, indicó.

En este momento, Noemí se encuentra en tratativas de gestionar el carnet de discapacidad para su mamá. “Ella tiene una pensión por discapacidad desde que le diagnosticaron el cáncer de mama. Ahora está cobrando 6 mil pesos”, contó. El alquiler de la casa donde vive es de 5 mil. Noemí, madre de una nena de dos años, ayuda con su sueldo y su hermana Natalia es quien cuida a Esther.

Ella no puede quedar sola, a veces cuando mi hermana sale a hacer algunos trámites o changas se queda sola y se tiene que aguantar las ganas de hacer pis o se hace encima porque no puede abrir ni su silla y otro lugar no podemos alquilar”.

La casa donde viven es pequeña, tiene muy poco espacio e incluso no cuenta con un baño preparado para una persona con silla de ruedas.

Una casa

Con todos estos antecedentes documentados en papeles, Noemí se presentó ante el IPRODHA para conseguir una casa que le permita a su mamá tener una vida más digna. Luego, cuando consiguió trabajo, se encargó de llevar su recibo de sueldo para demostrar que puede afrontar la cuota de una vivienda.

“Me anoté porque mi mamá estaba postrada y yo estaba a cargo de ella. La casa que pido es para ella y para mi sobrino y mi hermana que son quienes la cuidan, pero no hay ninguna respuesta”.

El carnet de discapacidad de su mamá es un papel fundamental para Noemí. Ni bien lo tenga lo llevará al IPRODHA para ver si esto acelera los trámites. “Para mí es importante para presentarlo”.

En el calor sofocante y sin aire

Con un sueldo por un trabajo de medio tiempo más la pensión de Esther, la familia debe hacer malabares para afrontar los gastos diarios más los servicios. “Hay días que no tenemos para comer. Yo en mi trabajo saco anticipos y ayudo. Así tratamos de subsistir, pero el alquiler lo tenemos que pagar sí o sí porque es nuestro único techo, mi mamá no puede ir a la calle. Hay veces que nos cuesta mucho, pero priorizamos siempre el techo antes que la comida”.

La situación económica es tan difícil que no pueden comprar un aire acondicionado para la mujer porque no saben cuánto puede llegar a venir de luz y si podrán afrontarlo. Entonces, en este verano caluroso y sofocante, Esther que es hipertensa duerme en una pequeña habitación sin aire acondicionado.

“No estamos en condiciones de comprar un aire. Con el carnet de discapacidad pensamos que se pueda tener algún beneficio en la luz y quizá así podamos sacar uno en cuotas que mi mamá use al menos para dormir”.