¿Nos imponen ritmos foráneos?

Señora Directora: Es increíble que ya no se pueda disfrutar de los espacios de recreación o de comidas porque se nos ha impuesto un ritmo centroamericano llamado reggaeton y que no tiene variación ni sentido por ser algo monótono y hasta fuera del verdadero concepto de la palabra “música”.

11/01/2019 11:12

Los argentinos hemos sido siempre y por muchos años, protagonistas de muy buena música y si bien persiste la variedad musical nacional, destacándose el folclore, sin embargo se quiere obligar a la gente a que escuche lo de afuera que es de mal gusto.

Aunque digan que “sobre el gusto no hay nada escrito”, está la lógica de que quien escucha sabiendo algo de música, no estará de acuerdo con la que actualmente suena por todos los rincones de la ciudad.

Nuestros vecinos brasileños han mantenido “su música, sus ritmos” y es muy raro escuchar allá lo que no es propio de Brasil, salvo la buena música europea o norteamericana.

Nadie puede obligar a los demás a escuchar lo que está de moda en lugares visitados por la gente y que deberían, en todo caso, difundir lo nuestro, que sin duda es mucho mejor y de calidad reconocida en el mundo.

Me comentaban también unos turistas que estaban de paso por nuestra ciudad, que días pasados estuvieron en la costanera y de pronto se detuvo un coche cuyo conductor abrió el baúl y comenzó a sonar su equipo instalado en dicho habitáculo como si estuviera en su casa (lugar que
tampoco puede hacer lo mismo si vamos al caso); nadie cuida los detalles en dicho lugar, nadie impone respeto, es como si cada uno hace lo que quiere sin importarle lo que digan los demás.

Son unos pocos los que hacen daño y eso sucede por la falta de autoridad de los responsables en darle calidad y nivel a un espacio público tan importante que se destaca en la ciudad capital.

Nuestra música debe ser el orgullo de nuestra identidad, pero es evidente que están los que no se identifican como argentinos ni les importa defender lo nuestro; por algo desaparecen del ámbito musical los acordes de quienes han dejado de existir y en su reemplazo se elije una moda que incomoda.

Ya son varias décadas que han visto modificados los ritmos que en su mayoría son “comerciales” y los medios de difusión reciben copias en forma gratuita, permitiendo instalar lo que se impone como hits del momento, pero después queda por años.

Ernesto Doedderer
Posadas (Misiones)