Sexagenario detenido en Garupá era parte de la banda del “Gordo” Valor

El hombre de 65 años, junto a dos cómplices, maniató con precintos a una mujer de 68 años y su hijo de 37 para robarle dinero y joyas en Villa Sarita. Además lo investigan por el robo de $1.300.000 a un contador en mayo pasado.

18/01/2019 08:35


Más allá del paso del tiempo, la superbanda encabezada por Luis “Gordo” Valor (65) sigue dando que hablar. Y ahora incluso en Misiones. Un exintegrante de la mítica organización delictiva fue detenido ayer en Garupá, acusado de perpetrar un violento asalto armado en el norte posadeño.

El sospechoso -de la misma edad que Valor- también es investigado por otros dos robos similares perpetrados en la capital provincial durante 2018.

Sobre la espalda del ahora apresado recaen numerosos antecedentes por todo tipo de robos perpetrados en Rosario y Buenos Aires, jurisdicciones donde cumplió una veintena de años tras las rejas, de manera intercalada, en razón de aquellos ilícitos.

Se presume que, ya retirado de aquellas andanzas de mayor peso, el involucrado resolvió “jubilarse” en Misiones, donde continuó haciendo de las suyas aunque con un perfil mucho más bajo.

Fueron efectivos de la Dirección de Investigaciones y Delitos Complejos de la Policía de Misiones quienes durante la mañana de ayer lograron dar con Roberto (65) cuando se ocultaba en una vivienda de calles Las Flores y Tierra Roja de Ñu Porá, a cinco cuadras de la exGarita de acceso a Posadas.

Según pudo saber PRIMERA EDICIÓN, los investigadores lo buscaban desde hace poco más de una semana. Al decir de la pesquisa, el jueves 10 de enero el acusado y dos cómplices irrumpieron armados en una casa de Pedernera casi Nicomedes Castro, en el corazón de Villa Sarita.

Tras amenazar de muerte a la dueña, de 68 años, y a su hijo, de 37, se alzaron con un monto no establecido de dinero y costosas joyas.En base al relato de las víctimas, los detectives iniciaron la búsqueda del presunto ‘cabecilla’ del trío, un hombre mayor a los 60 años y con acento porteño.

Tras descartar varias líneas, ayer finalmente arribaron a la vivienda de Ñu Porá, donde Roberto fue detenido y, además, se incautaron dos revólveres, un pasamontañas y parte de las joyas sustraídas en la casa de la calle Pedernera.

Al identificarlo, descubrieron que se trataba del mismo hombre al que buscaban desde hace varios meses por otros dos episodios perpetrados bajo el mismo “modus operandi” durante 2018, el millonario robo a un contador posadeño y el atraco a una florería de la avenida Corrientes, de donde escapó con cerca de 50 mil pesos.

No obstante, al establecer quién era, los investigadores misioneros también confirmaron que se trata de un “peso pesado”. Es que el hombre registra innumerables antecedentes por todo tipo de robos perpetrados en Buenos Aires y Rosario.

Un análisis pormenorizado y las consultas realizadas con colegas de esas provincias permitieron ratificar que en su momento formó parte de la mítica “banda del Gordo Valor”, que sembró el terror durante la década de los noventa mediante multimillonarios atracos a bancos y blindados.

Se cree que Roberto desembarcó en Misiones hace varios años. Primero se afincó en el barrio Don Claudio de Santa Inés, donde tiene familiares y fue demorado el año pasado con un arma de fuego, aunque sus datos verdaderos no trascendieron.

Quienes conocen del movimiento del “hampa” lo ligan dentro de la organización interna de la banda del “Gordo” Valor con el correntino “Rudy” Cardozo, mano derecha del líder y quien presuntamente también habría optado por Misiones para el “retiro”.

 

Bajo la lupa por dos robos

El detenido ayer también es investigado por dos robos de similares características perpetrados en Posadas durante 2018.

El de mayor trascendencia tuvo lugar en la noche del viernes 24 de mayo, cuando un hombre entrado en años acompañado por una mujer encañonó a un contador cuando ingresaba a un edificio de Beethoven casi avenida Alem de Posadas. Tras maniatarlo, la pareja se llevó 1.300.000 pesos entre dinero y joyas.

Semanas antes, un solitario delincuente encañonó al encargado de una florería de avenida Corrientes para robarle 40 mil pesos. Se supone que “Roberto” fue el autor en ambos casos.

 

“Robar fue mi enfermedad, pero amo la libertad”

Hay algo cierto: robar fue mi enfermedad, una enfermedad de la que necesito curarme, pero amo la libertad. Las otras dos veces que salí libre volví a ser detenido al poco tiempo, pero esta vez no va a ocurrir”. La frase corresponde al mítico “Gordo” Valor, líder de una banda que robó millones a bancos y blindados durante los noventa.

 

En septiembre último, dos meses después de cumplir la libertad tras 33 años de cárcel, Valor habló con “Infobae” y dejó varias frases, en las que reconoció los robos pero negó ser un asesino.

La plata se fue en abogados y gastos familiares. Primero le dimos a las fábricas. Después seguimos con los bancos, nacionales y extranjeros. Por último pasamos a los blindados. Al chofer le apuntábamos con fusil o metralleta, lo tirábamos al piso, le sacábamos el dinero y nos íbamos.El objetivo era no matar”, confesó Valor, quien durante su encierro escribió un libro autobiográfico.

El “Gordo” aseguró que cada robo “no duraba más de dos minutos” y que le resulta imposible reflejar en números cuánto se llevó. No obstante, asegura que durante su carrera perpetró 23 atracos a bancos y 18 a blindados. Aseguró que gastaba el dinero en “autos, casas, pilchas y algunas cosas más. Pero ahora me siento mejor así, en la austeridad, en un clima de paz”.

Sobre cómo vive fuera de prisión, el exconvicto reconoció que “la libertad es rara, la deseás todo el tiempo y cuando llega te pasa por encima, pero estoy bien resguardado y contenido. Acá se escuchan los pajaritos, en la cárcel se escuchaba el murmullo de las ratas”.

Sobre el final de la entrevista, Valor reconoció que le prometió a su mujer e hijos que no volverá a robar: “Les dije que iba a luchar para no estar más en la mala senda. Quiero pasar mis últimos años con mi familia. A veces paso las horas mirando el cielo. Me gusta ver volar a los pájaros. O relajarme mientras pesco en el Delta. Tengo que sepultar al ladrón que fui. Y ser un hombre nuevo”.