Misiones, séptima en el ranking de provincias con menor tarifa de energía

Entre Ríos tiene la boleta de luz más cara del país y Formosa la más barata. En Corrientes y Chaco se paga más que en la tierra colorada Hay fuertes variaciones en las facturaciones de las distintas jurisdicciones.

01/01/2019 08:55

Un informe, elaborado por el diario La Nación, da cuenta de las diferencias en las facturas de luz entre las provincias.

Mediante esta comparación se reveló que Misiones ocupa el séptimo lugar de las provincias con la energía más barata, sólo por arriba de CABA Norte, CABA Sur, Santiago del Estero, San Juan, La Rioja y Formosa, que está en el primer lugar de las que menos pagan, en tanto que Entre Ríos sufre la facturación más abultada de todo el país.

A nivel regional, en tanto, la luz más cara del NEA se paga en Corrientes, seguida de Chaco, Misiones y Formosa.

Cabe destacar que el análisis se realizó con los valores de las categorías residenciales, es decir, para un consumo de 550 Kwh en septiembre de 2018.

Se detalla que las facturas de luz “difieren principalmente por los costos de distribución y por la carga tributaria que cada gobierno provincial y que cada municipio le agregan al valor final de la tarifa”. Esto, aducen, “generan diferencias de hasta $2.700 entre las distintas provincias”.

Ranking de facturas

En este sentido, se destaca que “Formosa es la provincia con la tarifa residencial más barata, según cálculos privados”. Esto debido a que el consumo de 550 kilovatios/hora por mes equivale a una factura de $959,5, de los cuales $166,5 son impuestos y el resto representa el costo de generación, transporte y distribución de la energía eléctrica.

Mientras que en Misiones la misma cantidad de energía consumida factura $1.989, de los cuales $1.541 se corresponden a los costos de generación, distribución y transporte de energía eléctrica, $74 a impuestos y $374 al Valor Agregado de Distribución (VAD).

Le sigue Chaco con una factura de $2.147, con $1.554 en generación y distribución, $90 en impuestos y $596 en el VAD. Luego está Corrientes, donde una factura de 500 kilovatios/hora cuesta $2.197, con $1786 por los gastos de distribución y $411 por impuestos.

Como contrapartida, la provincia de Entre Ríos tiene la luz más cara, no sólo de la región sino de todo el país, con una boleta que supera los $3.655 por el mismo consumo de 550 kilovatios/hora por mes. De ese total, $1.383 representan la carga tributaria y otro tercio similar equivale a la distribución de energía.

Otras provincias con valores altos de luz son Córdoba ($3.637), Santa Fe ($3.326) y Mendoza ($2.787,7).

Variaciones

Se destaca que la dispersión de los valores está centrada en dos variables: “la carga impositiva y el costo de distribución, que disminuye a medida que hay más densidad geográfica, porque el costo de mantenimiento de la infraestructura se distribuye entre más usuarios”, señala La Nación.

Asimismo, aclaran que el Valor Agregado de Distribución (VAD) se lleva un 35% de la boleta final.
Explicaron que su valor “lo establece cada provincia sobre la base de tres pilares: la concentración de carga (cantidad de usuarios), la topografía del área de concesión (forma del terreno) y la calidad del servicio (costos de operar, mantener, administrar y expandir el sistema de distribución).

Generación de energía

En el informe se manifiesta que “los valores de generación y transporte de energía son constantes para todas las jurisdicciones y son los servicios regulados directamente por el Estado nacional”, lo que dentro de la factura representa otro 35% del total.

Es que CAMMESA (Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico) compra la electricidad y vende a las distribuidoras. Para un consumo promedio de 550 Kwh, el costos de abastecimiento de energía equivale a $770.

El 30% restante de la composición de la boleta de luz son impuestos, que se diferencian entre nacionales -como el IVA, que se lleva el 21%- provinciales y municipales.
CAMMESA vende la energía a las distribuidoras a un precio que no cubre el costo de producirla y, por lo tanto, “existe una diferencia entre el costo real de la producción y el precio de venta a los distribuidores”.

Sin embargo, apuntaron que, “la abrupta devaluación que tuvo el peso este año hizo retroceder la proporción del costo que paga cada usuario, que había aumentado con el aumento de tarifas”.