Villancicos que anuncian la gran noticia

23/12/2018 22:27


En distintas localidades de Misiones la tradición ucraniana continúa vigente. En los días posteriores al Nacimiento del Niño Jesús, chicos, jóvenes y adultos, precedidos por la Estrella de Belén, acuden a los hogares para llevar la Buena Nueva.

Puede decirse que el Cristianismo se conoce en Ucrania desde 988, cuando Volodymyr el Grande instauró esta religión en tierras que antes eran paganas. De allí que en los ritos navideños y villancicos ucranianos sean un poco diferentes a los de occidente y que resultan bastante curiosos, ya que el pueblo, en lugar de eliminar sus ancestrales costumbres, las unió a la religión cristiana. Así, para los actos religiosos se sigue utilizando el calendario Juliano por lo que la Nochebuena (Sviatyvechir) se celebra el 6 de enero, trece días después que en calendario Gregoriano (el cuál se comenzó a utilizar en occidente en el siglo XVI), y la Navidad, el 7 de enero.

Debido a estos antecedentes paganos de la etnia eslava, anterior a la dinastía riúrica implantada por los varegos (vikingos suecos) a tierras ucranianas, existen ritos y supersticiones que se llevan a cabo en la Nochebuena. Se dice que se abren las puertas entre las distintas dimensiones y los antepasados vienen a sentarse a la mesa a cenar junto a las familias que deben estar reunidas para recibirlos. Es muy gracioso el hecho de que antes de sentarse en una silla, se la sople, porque no vaya a ser que se sienten sobre algún ancestro, a quien se debe tratar con el máximo respeto. También es la noche en que los humanos se pueden comunicar con los animales, por lo que se les invita a comer también algo rico.

Cuando las agujas del reloj marquen la medianoche, se abren las ventanas para que salgan los malos espíritus fuera de casa y luego se cierran para abrirlas nuevamente al día siguiente para que entre el buen espíritu de la Navidad que traerá abundancia y prosperidad. En Ucrania no se decoraba el pino de Navidad dentro de casa, esta costumbre la importó de occidente Pedro I, zar del Imperio Ruso en el siglo XVIII. En su lugar, al ser una sociedad agrícola, se hacía una especie de árbol de gavilla (espigas de trigo, avena o cebada), que representaba a los ancestros y aún se mantiene esta costumbre. A este tipo de decoración ritual se le conoce con el nombre de Diduj (abuelo).

Esa noche, se encienden velas en las ventanas, como testimonio de fe y no se comienza a cenar hasta que no aparezca la primera estrella en el cielo. Es la que indica el nacimiento del niño Dios en Belén. La mesa consta de doce platos sin carne, huevos, lácteos ni grasas. Los paganos atribuyen este número al sol, ya que la estrella de doce puntas es la representación del mismo, otros a los doce meses del ciclo solar y los cristianos a los doce apóstoles. El primero en tomar una cucharada de kutiá es el padre de la familia, quien agradece con una pequeña oración a Dios y a los ancestros. Luego todos comen una cucharada y proceden a cenar. Los restos de la cena se dejan en la mesa “para los ancestros” y luego toda la familia va a la misa de noche.

Respecto a los villancicos, suelen salir a cantarse en grupos, recorriendo el pueblo o ciudad de residencia y visitando las casas de los vecinos. Suele haber un Zvizdar, que es quien sujeta la estrella de ocho puntas, representación de la estrella de Belén, sin embargo, se sabe que su origen es el Dios Sol Invicto de la cultura eslava pagana, aunque este lleva doce puntas en lugar de ocho. También está la figura del Mikhonosha que es quien sujeta el saco donde recibirán los regalos de las casas que vayan a visitar. Es especialmente grato cuando los miembros de la Koliadka llevan velas encendidas que dejan en cada casa visitada. Siempre piden autorización al dueño de casa para cantar los villancicos y cuando acaban, dan vueltas a su estrella, y desean suerte y salud a todos en el año por venir. La Koliadka se puede extender desde el 6 de enero hasta el 19 (Epifanía en el calendario Juliano). Una vez que visitaron cada casa, los cantores se reparten los regalos que ganaron y lo celebran con una gran Zabava (fiesta con baile y bebidas) y una rica comida juntos.

Las “koliadkas” aparecieron en los tiempos paganos y se relacionaban con el día del solsticio de invierno, que se llama fiesta de Koliada, fiesta de Kortun. Según una leyenda, en este día la serpiente Kortun se come al sol. La Diosa imnipotente Koliada en las aguas del río Dnipro da la luz al nuevo sol. Los paganos trataban de proteger al recién nacido. Echaron a Kortun, que quería comerse el nuevo sol. Tan pronto como caía el amanecer, los “koliannyky” iban de casa en casa para informar a la gente y llevaban consigo la imagen del Sol (“Estrella de Navidad”). Esta tradición se conservó hasta nuestros días. Entraban en el patio, despertaban a los propietarios y cantaban las canciones que elogian el sol, la luna, las estrellas. Más tarde, con la introducción del cristianismo como una religión estatal, la ceremonia de “koliadkas” se adaptó a la celebración de la Navidad.

Entre los villancicos se cantan Koliadky que son canciones de alabanzas que pueden ser, por lo tanto, de origen pre-cristiano, adorando al Dios Sol y otras de contenido claramente cristiano. Un caso diferente son las Shchedryvky. Estos cantos son de año nuevo, deseando prosperidad, salud y los mejores deseos para el nuevo año.
En este caso también existe una brecha temporal por la transculturización, ya que señalan elementos de la llegada de la primavera como el nuevo año, debido a que, antes de la cristianización, el Año Nuevo se celebraría a la llegada de la primavera. Tal es el caso de uno de los más conocidos villancicos ucranianos: Shchedryk. En éste se habla de la vuelta de las golondrinas (emigran antes del invierno y vuelven al llegar la primavera) y buenos augurios.

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