Se recibieron sin haber tenido nunca un edificio escolar propio

Se trata de los 16 primeros egresados de la EPET 39 de El Soberbio. Cursaron los seis años con las constantes promesas de una escuela que, para ellos, no llegó. La colación se realizó en la calle contigua al SUM de la ciudad en el cual se formaron.

10/12/2018 20:00

El acto de cierre se realizó en una calle contigua al SUM donde dieron clases los seis años de su formación.

El miércoles 5 de diciembre no fue un día más en la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) 39 de El Soberbio. Será recordado como el día del primer acto de egresados en la historia de la institución y si bien este hecho es motivo de festejos, lo cierto es que la jornada se vivió con sensaciones encontradas porque los chicos que dejan la escuela nunca pudieron disfrutar de un edificio al que pudieran llamar propio. Cursaron seis años en el SUM de esta ciudad con las constantes promesas de una escuela que no recibieron.

Fueron 16 los egresados como técnicos electromecánicos, los primeros de la localidad. “Las sensaciones fueron muchas. Para empezar el orgullo de tener estos gurises y este equipo docente, por lo que es la escuela con respecto a la comunidad y el reconocimiento de todo el pueblo”, manifestó el director de la EPET, Sergio Vallejos, en diálogo con PRIMERA EDICIÓN. Pero “lo del edificio propio es muy lamentable. Triste porque estos chicos merecían mucho más que un edificio, no por eso su educación y formación fue menos digna, pero merecían comodidades como cualquier alumno. Es lamentable que tengan que terminar así, haciendo el acto en una calle al costado del SUM”, agregó.

Como señaló Vallejos, el acto de cierre se realizó en la calle contigua al SUM en el que se formaron durante seis años y para ello hubo una ordenanza del Concejo Deliberante local que lo permitió y efectivos policiales que colaboraron con el corte de calle. “Fue un grupo de chicos que le puso todo el esfuerzo y corazón a su formación. A la falta de recursos la suplía con ingenio, aguantando fríos o calores extremos, trabajando en la humedad, muchas veces en la lluvia. Nunca bajaron los brazos”, afirmó Vallejos.

Los alumnos egresaron con el título de Técnico Electromecánico.

Sin edificio propio

Durante seis años la comunidad educativa reclamó por un edificio propio que, hasta el momento, no llegó. “Queríamos cerrar el año, ya ni digo con el edificio, con el terreno”, señaló Vallejos y explicó que existe un lote asignado que se encuentra ubicado en el barrio Aeroestación, en el kilómetro 3, una zona urbana en la que vive alrededor del 30% de la matrícula de la EPET. “La municipalidad hace bastante tiempo está gestionando los títulos, sé que tienen complicaciones aunque no sé de qué índole. Si no están los títulos no podemos avanzar con ningún tipo de obra”.

Sigue en pie la propuesta de la Fundación Asociación de Clubes Argentinos de Servicio (ACAS), una organización que construye escuelas de frontera y las asiste con becas estudiantiles, “pero sin terreno ellos tampoco pueden hacer magia”.

La información que tienen es que el lote ya está mensurado y saben que el Concejo Deliberante local emitió una ordenanza donde autoriza al ejecutivo municipal a comprarlo. “Si el municipio hizo o no esa compra no lo sabemos, no tenemos una copia de un boleto de compra – venta o papeles que indiquen que se haya iniciado las gestiones del título. Sí sabemos que en el Consejo General de Educación no hay ningún expediente abierto de donación desde la municipalidad”, señaló Vallejos.

Mientras tanto, la escuela continuará en el SUM, acondicionado para albergar a 167 alumnos y los más de 40 que se sumarán a primer año en 2019. “Estamos preocupados, no sabemos donde más vamos a poner chicos. Ni bien empezó el verano, los talleres se hicieron en el patio”. Sin embargo, ésto no los desanima. “Así y todo vamos a seguir trabajando brindándoles todo lo que podamos. Esto fue un proyecto y ya hemos cumplido una meta”.

Proyectos del año

El grupo que egresó este año trabajó durante 2018 en dos importantes proyectos: uno de ellos fue un vivero inteligente que “se riega solo, con sensores de humedad y un temporizador como protección por si llegan a fallar los sensores”, explicó Vallejos. “Es algo diseñado para que te puedas ir de vacaciones y tu producción se asegure el riego”, afirmó y agradeció la colaboración de la EFA de El Soberbio que permitió ponerlo en marcha. El otro fue un succionador de aserrín a gran escala para aserraderos. “A una turbina grande se le adaptaron succionadores con mangueras entonces el aserrín de las máquinas, gracias a este aparato, se tira afuera del galpón. Así no tienen que parar la producción para limpiar las máquinas”, señaló. Además, cerraron el año con una muy buena noticia: “tuvimos contacto con empresas de Capital Federal y Tucumán ofreciéndole trabajo a nuestros egresados lo que nos pone muy contentos porque para eso los formamos”.