Espera someterse a una compleja cirugía para superar el Parkinson

Se llama Ismael Sosa, es docente universitario y fue diagnosticado hace 13 años. El suyo es uno de los pocos casos que pueden acceder al tratamiento con éxito.

06/12/2018 08:12


Cuando cumplía los 45 años, Ismael fue diagnosticado con Parkinson y comenzó así una lucha contra la enfermedad que ya lleva 13 años.

En 2016, tras iniciar un tratamiento bajo las indicaciones del equipo médico del Hospital Posadas (Buenos Aires) Ismael comenzó a abrigar la esperanza de recuperarse. Su objetivo es someterse a una práctica quirúrgica que es su caso, según contó, será muy efectiva.

“Los médicos me explicaron que inclusive tras la operación, hubo gente que volvió a la normalidad”, se entusiasmó.

Para poder ser considerado apto para ir al quirófano cuenta, sobre todo, el buen estado físico. Por otra parte, a nivel fisiológico, el cuerpo también debe evidenciar rechazo a la medicación.

La cirugía corregirá las anomalías que provoca el Parkinson, la rigidez del cuerpo y los movimientos de la cabeza, manos y miembros inferiores, ese temblor generalizado del cuerpo.

Hay dos tipos de operaciones, una (la más habitual) implica tratar con rayos el área del cerebro afectado. La mejoría, tras esa operación, se prolonga hasta cinco años y hay que volver a quirófano si es que no se quiere involucionar”, indicó.

La que van a aplicar en Ismael se llama “Estimulación Cerebral Profunda”, en principio es la misma operación, pero en vez de quemar con láser la parte dañada se colocan dos electrodos en el cerebro, uno en cada lóbulo que a su vez se conecta a un estimulador, que es parecido a un marcapasos, con una durabilidad aproximada de 25 años.

La otra novedad que tiene es que el procedimiento se lleva a cabo con el paciente despierto.

Sus estudios de interconsulta, solicitados por la obra social, y llevados a cabo en el Clínica Sagrada Familia fueron a consideración de la prestataria y ahora sólo le resta esperar la autorización final, porque el aparato que se implanta tiene un valor de 50 mil dólares.

Diagnóstico y lucha

Sobre la forma que el hombre afronta el Parkinson aseguró que se fue desarrollando de forma lenta aunque progresiva. Todavía toma el medicamento desde el momento del diagnóstico con pequeñas variaciones en las dosis.

Antes de tener el diagnóstico, empezó a percibir un movimiento inusual en la pierna izquierda después de manejar. Eso ocurrió durante unas vacaciones que se tomó, al volver y consultar con el neurólogo que tras los estudios de rigor comenzó a medicarlo.

En 2016, tras una reunión con sus médicos habituales, decide hacer consultas con médicos del hospital Posadas de Buenos Aires, que es donde se atiende en la actualidad. Allí fue rápidamente asistido por un equipo multidisciplinario para acompañarlo en todas las especialidades que intervienen en el tratamiento.

“Llega un momento que el cerebro se acostumbra a la medicación y deja de hacer efecto, con lo cual el paso siguiente es la práctica quirúrgica. Todos los estudios que me requirió el Posadas ya los tengo, lo único que me está faltando es el visto bueno de la obra social, que como es una práctica no nomenclada se analiza por el consejo de administración” graficó.

En cuanto a la práctica que espera realizarse, Sosa contó que Cuba es pionera, pues hay médicos argentinos capacitados en ese país y aquí aplican la misma técnica.

Yo fui diagnosticado hace 13 años, cuando cumplía los 45 años. Si bien, es una enfermedad considerada de la gente de la tercera edad, se están viendo casos en personas muy jóvenes, inclusive niños. Nos estamos organizando en Posadas para luchar contra ella”, aseguró.

Novedoso

Por tratarse de un complejo tratamiento aún son muy pocas las clínicas donde se llevan a cabo y una de ellas se está haciendo en la clínica Sagrada Familia, hospitales Fleming y Posadas, que es donde se atiende Ismael.

“El sistema en sí es muy novedoso porque te implantan el aparato con una internación de 48 horas y control ambulatorio de diez días. Luego de ello, el paciente vuelve a su casa y a los 30 días se activa el aparato”.

Aunque Ismael supone que tras la revisión de su historia clínica la obra social autorizará la práctica, explicó que, en caso contrario, evalúa seguir agitando mecanismos en la vía judicial, donde hay antecedentes de fallos a favor del paciente.