Ana Frank, una muestra contra la xenofobia y el racismo

Estimular el pensamiento de los jóvenes hacia los derechos humanos y la tolerancia, excluir el pensamiento confrontativo y discriminatorio, favorecer el conocimiento de la Ley Nacional 26.809 que declara el 12 de junio como Día de los Adolescentes y Jóvenes por la Inclusión Social y la Convivencia contra Toda Forma de Violencia y Discriminación, fueron algunos de los objetivos de esta muestra.

25/11/2018 14:00


La Comunidad Israelita de Misiones desarrolló la muestra “Ana Frank, una historia vigente”, organizada a partir de un trabajo conjunto con el Instituto Gutenberg y el grupo de Amigos de la joven judía fallecida en un campo de concentración tras casi dos años de esconderse junto a sus padres, hermana y otra familia en dos habitaciones de una casa en Ámsterdam, Holanda. Su vida y la de su familia fue plasmada en un libro; cuyos escritos rescató su padre Otto, único sobreviviente del grupo familiar.

La iniciativa, promovida por la Comunidad Israelita de Posadas, el INADI Delegación Posadas y el Instituto Gutenberg, se desarrolló durante una semana en la sede de la entidad judía de Misiones y estuvo abierta a instituciones educativas y público en general. En este contexto, además, se realizaron capacitaciones y debates, en los que se destacó como ejes temáticos la xenofobia y el racismo, el otro que no soy yo, los valores universales, los jóvenes y los derechos humanos y todos somos Ana Frank, con el objetivo de estimular el pensamiento de los jóvenes hacia los Derechos Humanos y la Tolerancia, excluir el pensamiento confrontativo y discriminatorio, además de favorecer el conocimiento de la Ley Nacional 26.809 que declara el 12 de junio como Día de los Adolescentes y Jóvenes por la Inclusión Social y la Convivencia contra Toda Forma de Violencia y Discriminación, en conmemoración al natalicio de Ana Frank.

Fotos: Juan Carlos Marchak

Ana; la historia de cualquier niña judía que sufrió el holocausto

La historia de Ana Frank, podría ser la de cualquiera de las más de 1,5 millones de niños/as judías que sufrieron el holocausto. Ana Frank escribió en su cuaderno diario día tras día el infierno que tuvo que soportar, escondiéndose junto a su familia y otra familia durante la Segunda Guerra Mundial, para escapar a la persecución de los nazis. Escapatoria que no pudo saltear debido a que dos años después fue capturada y llevada a campos de concentración donde murió. Sólo sobrevivió su padre, Otto Frank, quien recuperó los cuadernos de Ana y los hizo públicos.

Ana, junto las demás siete personas permanecieron escondidas en la “casa de atrás” del edificio situado en el Canal Prinsengracht 263, en Ámsterdam (Holanda); había nacido el 12 de junio de 1929 y falleció en marzo de 1945 de Tifus en el campo de concentración Berger-Belsen, tras haber estado en Auschwitz.

Es que su familia y acompañantes fueron arrestados por la Grüne Polizei el 4 de agosto de 1944 y un mes después, el 2 de septiembre, toda la familia fue trasladada en tren de Westerbork (campo de concentración en el noreste de los Países Bajos) hacia Auschwistz viaje que les llevó tres días. En tanto que dos de las personas que los protegieron mientras estuvieron escondidos, encontraron y guardaron el Diario y otros papeles de Ana.

“Ana no es sólo patrimonio del judaísmo”

El directivo del Instituto Gutenberg e impulsor del grupo Amigos de Ana Frank, pastor Ricardo Veira, dijo que esta casa de estudios se interiorizó con la historia de Ana Frank “porque la función de la escuela es tener una mirada diversa y la promoción de los derechos humanos es importante entre los jóvenes y, también para poder reconstruir los conceptos de antisemitismo y discriminación que por desconocimiento existe y, por tal motivo para la escuela es primordial determinar distintos proyectos y programas para ayudar a nuestros niños y jóvenes a una nueva mirada del mundo. En tal sentido la experiencia y vivencia de Ana Frank es muy motivadora de lo que les pasa a los niños y jóvenes en el marco de la discriminación y xenofobia”.

Veira interiorizó a chicos que estudian en una escuela no judía sobre la vida de Ana Frank e inclusive los motivó para que su viaje de estudios sea a Holanda, a la casa de Ana Frank pues entiende que “Ana no es patrimonio único del judaísmo. Fue una niña judía como pudo haber sido una niña católica, gitana, protestante o musulmana. Muestra el relato de lo que le sucede a un adolescente en el marco de la xenofobia y el totalitarismo”.

“Cuando me interioricé sobre su vida encontré que era un personaje maravilloso, que tradujo en sus escritos una mirada del mundo de esa época (Segunda Guerra Mundial) y mostró que lo que le sucede al otro también me sucede a mí”.