Tras casi dos décadas, el pelotero Piruetas cerró sus puertas

Una de sus dueñas, Laura Romeo dijo a PRIMERA EDICIÓN con un dejo de emoción y la voz entrecortada: “Cerramos las puertas del pelotero porque se nos venció el contrato y el dueño del inmueble nos pidió el lugar. Así de simple”.

16/11/2018 12:11


DIJO ADIÓS. El pelotero Piruetas cerró sus puertas para siempre en Posadas.

¿Qué chico o grande posadeño alguna vez -en estos últimos 20 años-, no pasó o estuvo alguna vez en el pelotero “Piruetas”?

Un clásico posadeño ubicado sobre la avenida Corrientes, casi Hipólito Irigoyen, donde tras ingresar por el portón principal se leía la clásica leyenda que decía: “Diversión de otro planeta”.

Luego, si eras niño comenzabas a jugar, saltar, divertirte y comer la torta, entre tantas cosas más. Si eras grande compartías un grato momento con los más pequeños, en el rol de papá, mamá, tío, abuelo o simplemente como invitado mayor.

Ahora y tras 18 años de repartir mil y un anécdotas, alegrías y gratos recuerdos, la “diversión se va a otro planeta”. Sucede que este conocido pelotero cierra sus puertas y lo hace para siempre.

Una de sus dueñas, Laura Romeo lo ratificó a PRIMERA EDICIÓN con un dejo de emoción y la voz entrecortada: “Cerramos las puertas del pelotero porque se nos venció el contrato y el dueño del inmueble nos pidió el lugar. Así de simple”.

“Le decimos adiós a la alegría y diversión después 18 años. Este es el único pelotero Piruetas. No habrá otro Piruetas”, añadió firme.

Laura nos comentó que “esta era una empresa netamente familiar que se levantó junto a mi marido Miguel Orella y mi hija Analía”.

“Para que se den una idea, cuatro años antes de abrir este pelotero mi hija abrió otro negocio en este lugar. Era una heladería”, recordó.

En otro tramo de la charla Laura explicó cómo nació este hoy afamado pelotero posadeño. “En plena crisis del 2001 mi hija tuvo que vender la franquicia de la heladería que tuvo durante cuatro años y en plena incertidumbre política y monetaria se le ocurrió abrir un pelotero. Nos unimos con mi marido a este hermoso desafío que se llamó pelotero Piruetas”.

Este abrupto final se transformó en doble despedida para Laura y Miguel ya que pese a que muy pocos saben esta pareja venida de Buenos Aires vivía atrás el pelotero, parte del mismo inmueble que hoy tienen que entregar con lágrimas y mil recuerdos en los ojos.