Marisil Ceccarini, la “Guayna” que conquistó el mundo con su estilo

Una artista que con su estilo revolucionó la danza en la tierra colorada y en el mundo del arte escénico

16/09/2018 21:42


Una artista que con su estilo revolucionó la danza en la tierra colorada y en el mundo del arte escénico

En el transcurso de los años, hombres y mujeres de la tierra colorada, forjaron un fascinante futuro a través de las distintas ramas del arte, la música, la danza, la pintura, la literatura; la ciencia; la tecnología y otras tantas actividades que van dejando huellas imborrables en diversos ámbitos a lo largo y ancho de la provincia.

Por eso, PRIMERA EDICIÓN, distingue a aquellos protagonistas comprometidos con Misiones, con el arte y la cultura y sobre todo porque son un ejemplo indiscutido para futuras generaciones.

Es así, que en esta oportunidad, se reconoce a la artista Marisil Ceccarini, por sus 53 años como bailarina profesional y sus 25 años de actividad en el Centro Cultural Cidade.

Nació en Posadas el 18 de noviembre de 1951. Es hija de Jorge Rolando Pascual Ceccarini y María Haydée Villalba. En 1973, se casó con Luis Alberto Oliveira y fruto de ese amor nacieron sus hijos, María Berenice y Juan Luis Lautaro.

Una artista que con su estilo revolucionó la danza en la tierra colorada y en el mundo del arte escénico. Fue la primera bailarina del Ballet Oficial de la provincia en el año 1965, se recibió en la academia de la profesora Karmen Larumbe, a quien agradece y recuerda con mucho cariño: “Es importante no olvidarnos de los maestros que nos formaron” puntualizó.

Remontándose a sus inicios dice: “creo que revolucioné esta ciudad con la danza, las primeras funciones eran en la sala Maruja Ledesma, y también en el cine teatro Español, hacíamos funciones para 1.200 personas. Me críe en ese teatro. Escenario inolvidable, donde el público me tiraba flores, caramelos de leche porque sabían que me gustaba, desde muy chiquita tuve público y fans. Me convocaban de todos lados donde había tertulia, donde se recitaban poemas, y donde me pedían que baile. Durante 10 años fui premiada en el Club Mitre, bailando con las Orquestas oficiales y tango con mi papá” recuerda.

En 1973, egresó del Instituto Antonio Ruiz de Montoya como profesora de castellano, literatura y latín. Ese mismo año, compone la técnica de la Danza India. La cosmovisión Guaraní sobre tiempo y espacio.

En 1978, forma el primer Cuerpo de Danza Contemporánea de Misiones, en el Instituto Montoya. Y en 1982, creó la Primera Escuela Argentina de Danza Contemporánea Misionera con Integración de las Artes: “Guaynamérica Danza”, reconocida por tener un estilo único que fusiona e integra diferentes técnicas y artes. Desde 1993, con sede en el Centro Cultural Vicente Cidade.

“He trabajado intensamente, la danza es algo que es impiadosa, no podés estar sin trabajar el cuerpo, sin comer sano. No es sólo enseñar a tus alumnos la danza, es inculcar muchos valores también, yo quiero que lleven una instrucción que sea para la vida, para la familia” asegura.

Además, ejerció como maestra rural y también como maestra de terapia ocupacional y como profesora de Literatura, de latín, en su paso por esa experiencia, “quería formar el mundo, y esa vivencia tanto como maestra rural y en el Hospital Psiquiátrico de Villa Lanús, fueron cosas que me cambiaron la vida y me permitieron ser mejor artista. Me pase la vida estudiando y enseñando y aprendiendo de mis alumnos también” confía.

Una profesional que estudió y se perfeccionó desde muy joven en danza y danza contemporánea, como en teatro, coreografía y Pedagogía del Arte, recorriendo varios países: Buenos Aires, Bélgica, París, Cuba, Brasil y Nueva York. También llegó a México, Francia y Cuba, lugar donde bailó y dictó conferencias.

Cuenta con 20 obras coreográficas propias de estilo único de danzas misioneras India Mbya- Inédita. También de proyección folclórica argentina, latinoamericanas y universal. Escribió varias poesías y un libro “Anida Humanidad” donde hay un sentido y apasionado poema a su hijo fallecido, Juan Luis Lautaro.

Al indagar sobre su hija que también es bailarina y profesora dice: “Cada vez que la veo a Berenice bailar siento mucha emoción. Es una cabellera que transforma cuando pasa por el mundo. Es una artista que se ha preparado muchísimo”.

Puntualizó: “Si bien, vivimos un momento muy difícil con la pérdida de mi hijo, también es cierto que Dios nos bendijo con nuestra hija, y especialmente a mí, porque ella tomó mi profesión. Nació con ese talento, es una gran artista, y es la que llevará adelante el ‘Ballet Misionero Guaynamérica Danza’. Desde ahora estará bajo su dirección el Ballet, fundado con convicción, con el estilo de danza latinoamericana, que es uno de los temas que ha despertado conciencia y que actualmente funciona en el Centro Cultural Cidade”.

Para finalizar agradeció a sus maestros, a su familia, a los bailarines y al director de espacio cultural, Benito del Puerto, por la cordialidad y la buena relación de trabajo.